Capitolio

Gobierno ciudadano

El estímulo que la ciudadanía necesita para revalorizar la política e incidir en las decisiones públicas está a la vuelta de la esquina.

La Alianza por la Grandeza de Nuevo León, entre el ex panista Fernando Elizondo y el ex priista Jaime Rodríguez, “El Bronco”, puede dotar a uno de los estados más avanzados y dinámicos del país del primer gobierno independiente. México necesita cambios de ese calado para salir del letargo e iniciar una reforma del poder, la cual no provendrá de los partidos, cuyas cúpulas lo monopolizan, sino de los ciudadanos mediante el sufragio.Rodríguez amplió a cinco puntos su ventaja sobre la priista Ivonne Álvarez, según una encuesta de El Norte levantada entre el 11 y el 21 de mayo.

La decisión de Elizondo, abogado prestigioso y con amplia trayectoria en el servicio público entusiasmó a amplios sectores por la sinergia de un político resuelto y uno sosegado que genera confianza entre los grupos más cautelosos, sobre todo el empresarial.

La Alianza plantea un gobierno ciudadano —no partidista—, cuyas áreas de finanzas, procuración de justicia, seguridad, obras públicas, desarrollo sustentable, desarrollo social, educación, salud, arte y cultura las ocupen “los mejores hombres y mujeres”, a propuesta de los nuevoleoneses, no de familiares, amigos, contratistas o padrinos políticos.

Otra idea plausible es la revocación de mandato “como medida de control ciudadano y rendición de cuentas”, necesaria para evitar que autoridades venales, incompetentes o ambas cosas a la vez conserven los cargos para los cuales fueron electas.

La consulta se aplicaría en los comicios de 2018, a la mitad del periodo del próximo gobierno estatal, pero si el Congreso no autorizara el referéndum revocatorio, Rodríguez y Elizondo se comprometen a acatar la voluntad popular en cualquier caso.

La Alianza se obliga a promover “órganos autónomos anticorrupción, cuyos titulares serán también propuestos por la sociedad civil”.

Ese compromiso, en un estado con una de las deudas más altas, sumido en la corrupción, ahogado en la impunidad y agraviado por el nepotismo, tendrá efectos positivos en las urnas. El inminente triunfo de Jaime Rodríguez repercutirá en el país, en los estados y en la sucesión presidencial de 2018. 


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