Capitolio

Gobernar y administrar

La advertencia de Rubén Moreira de que el PRI gobierna, no solo administra, en la celebración por los 85 años de su partido, es un llamado a los alcaldes para que no solo cuiden la aplicación de los recursos públicos, sino también para que sean sensibles a los problemas políticos y sociales, pues de lo contrario la responsabilidad perdería sentido. Desde la toma de posesión de los nuevos ayuntamientos, Moreira ha insistido desde distintos foros: “Gobernar significa resolver problemas”.


Moreira habla con conocimiento de causa, pues debido a una administración desastrosa recibió el gobierno con pasivos por más de treinta y seis mil millones de pesos y altos índices delictivos, sobre todo de alto impacto. Reordenar el estado consumió los dos primeros años de su gestión. Ahora empiezan a observarse algunos resultados: existe más inversión pública y la violencia tiende a declinar, no así el secuestro, la extorsión y los asaltos.


Antes de ser candidato,Rubén Moreira utilizaba un ejemplo para marcar las diferencias entre el PRI y el PAN como gobierno: “Cuando viajaba a la Ciudad de México abría la ventana de mi cuarto, pasada la medianoche, y en Gobernación aún había luces encendidas; en la alternancia se apagaban después de las siete de la tarde”.


En la ceremonia del 7 de marzo por el aniversario del PRI, Moreira declaró que el estado se halla por encima de su popularidad. “Gobernar significa descontentar”, advierte Anatole France.  Destaca que en el ámbito local, la división de poderes es “más débil o inexistente”. “Esto es particularmente cierto en los pocos estados donde el PRI ha gobernado sin interrupción durante más de ochenta años, como en los estados de México, Veracruz e Hidalgo, por citar los más grandes”.


¿Por qué la sentencia de que gobernar no solo significa administrar? Acaso por el origen empresarial y apartidista —hasta antes de ser candidato y afiliarse al PAN— de Isidro López. El alcalde de Saltillo es reconocido por su honradez y buena voluntad, mas no por sus atributos políticos. Desde una perspectiva ciudadana, esa limitación puede ser buena —“no llegó a robar”, dicen sus adeptos— en virtud del descrédito de la clase política en general. Pero igual puede resultar nociva para una ciudad que pronto llegará a los ochocientos mil habitantes, si descuida los equilibrios.


El manejo escrupuloso del erario es una obligación y un reclamo por los innumerables casos de corrupción y enriquecimiento ilícito de funcionarios, la mayoría impunes. Sin embargo, el gobierno no es una corporación cuyo objetivo sea generar superávit o utilidades, sino brindar servicios eficientes, además de estabilidad política y social. Isidro López ofreció en su campaña un gobierno honesto, eficaz, transparente y una relación respetuosa con el gobernador. Su éxito dependerá de que administre bien y gobierne mejor.


Rubén Moreira se comprometió a colaborar con los alcaldes de oposición para “atender (juntos) los reclamos sociales, construir de forma responsable un futuro mejor y generar oportunidades de desarrollo individual y colectivo”. ¿Ha cumplido? “Hasta ahora sí”, dice un líder del PAN, “pero nuestros alcaldes no deben confiarse, sino brindar resultados. Es lo que la ciudadanía espera, para eso los eligió”.


gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx