Capitolio

Escenarios inciertos

El contexto para las elecciones del 6 de julio luce adverso al PRI, por razones no imputables directamente al gobierno de Rubén Moreira. Los efectos más severos de la reforma fiscal empezarán a sentirse en el segundo semestre, pues para entonces los nuevos impuestos —y el alza del IVA en Piedras Negras y Acuña— ya habrán causado estragos en la economía familiar, el empleo y la inversión. El gobierno federal desoyó las voces de alerta sobre las consecuencias nocivas de su política recaudatoria. La deuda por más de treinta y seis mil millones de pesos —herencia de Humberto Moreira— es un tema electoralmente redituable. Máxime porque el destino de los recursos aún se ignora y los responsables de adquirir créditos con decretos falsos siguen impunes. El PAN explotó el escándalo en las elecciones federales de 2012 y en las locales de 2013. En las primeras, ganó las senadurías de mayoría y tres de siete diputaciones; en las segundas, nueve alcaldías entre las cuales figuran las de Saltillo, Monclova, Acuña, Frontera y Sabinas.


Rubén Moreira logró estabilizar en dos años las finanzas del estado, ordenar la administración y marcar diferencias sustanciales entre su gobierno y el de su hermano Humberto. El presidente Enrique Peña ha resaltado los avances en materia de seguridad, sobre todo en La Laguna, pero frente a los menores índices de homicidios y violencia callejera, el secuestro, la extorsión y los asaltos se dispararon en 2013 y lo que va de este año. Después de que Rubén Moreira obtuvo una votación sin precedente en 2011 para ser gobernador, el apoyo ciudadano al PRI ha ido en picado. Para las elecciones presidenciales de 2012, el entonces líder del comité estatal, Salvador Hernández, ofreció novecientos mil votos a Peña Nieto, de los cuales al final solo se consiguieron cuatrocientos mil. Por esa razón fue relevado del cargo; ahora es secretario general de la UA de C.


Ya bajo la presidencia de David Aguillón, el PRI adelantó carro completo para las elecciones de alcaldes del año pasado. Postuló a varios ex alcaldes: en Saltillo, a Fernando de las Fuentes, líder de la anterior legislatura que avaló la deuda y aprobó una reestructuración impuesta por los bancos; en Monclova, a Jorge Williamson; y en Parras, a Ignacio Segura Teniente. Los tres perdieron, pero Aguillón permaneció en la presidencia del PRI, cargo que quizá abandone pronto. El PRI también estuvo a punto de perder Torreón, pero el apoyo de otros partidos a su candidato, Miguel Riquelme, impidió que los malos resultados en los comicios de alcaldes fueran catastróficos. Aún así, el PRI perdió cerca de treinta mil votos respecto a 2009. En Saltillo el desplome fue mayor, pues retrocedió casi setenta mil sufragios entre una elección y otra.


Con tales antecedentes, la postulación de tres diputados que en la anterior legislatura aprobaron la deuda, en lugar de exigir una investigación por su contratación irregular y su destino incierto, resulta una provocación por parte del PRI. Se trata de Verónica Martínez, Shamir Fernández (distritos VI y VII de Torreón) y Francisco Tobías (Saltillo), cuya demarcación aún está por definir pues irá en coalición con otros partidos. El PAN tampoco vive sus mejores tiempos, por la división y los escándalos de corrupción, pero su alianza con el presidente Peña Nieto en reformas importantes y el hecho de ser el único partido que abandera el tema de la deuda, frente al silencio de las demás fuerzas políticas, le puede brindar ventaja en las urnas.


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