Capitolio

Escenario de crisis

Gustavo Madero deseaba retirarse como Greta Garbo, entre aplausos, y a cambio recibió tomatazos por haberse aliado con corruptos (¿del PRI?, ¿del PAN?, ¿del gobierno?,¿o de los tres?). Así saludaron exgobernadores y exlíderes panistas la reelección del adlátere del presidente Enrique Peña. En respuesta, Madero ratificó a Luis Alberto Villarreal, acusado de cobrar cuotas a alcaldes de su partidopor la asignación de recursos federales, y a Jorge Luis Preciado, quien organiza fiestas particulares en el Senado, como sus coordinadores en el Congreso.El mensaje de Panistas por México, dado por Fernando Canales, hasta hoy el único gobernador de ese partido en Nuevo León, es inobjetable: “Un PAN que solapa la corrupción, que la propicia, que la tolera, no es el PAN en el que muchos hemos militado por años. (...) Vamos a darle (a Madero) un plazo corto para ver si con este nuevo mandato rectifica su inacción de su primer período como presidente del PAN y toma cartas en el asunto; si no lo toma, pues ya actuaremos en consecuencia”.¿Cuál podría ser el efecto? El que se suponía conjurado con la aceptación de Ernesto Cordero del triunfo de Madero, es decir, una escisión. La crisis precedente data de 1991, cuando Pablo Emilio Madero y otros notables renunciaron por la cercanía del PAN con el gobierno de Carlos Salinas, uno de los más corruptos. Si Madero no se desmarca de figuras cuestionadas por su propensión al dinero y los negocios, Panistas por México podría tomar otro derrotero.Además de Clariond, quien participó en el gobierno de Vicente Fox, junto con Santiago Creel, del equipo de Madero, la disidencia la encabezan:Ernesto Ruffo, primer gobernador panista y actual senador de Baja California; Alberto Cárdenas y Carlos Medina, exgobernadores de Jalisco y Guanajuato; Luis Felipe Bravo, quiencomo jefe del PAN ganó las elecciones presidenciales de 2000; Salvador Beltrán, funcionario en las administraciones de Fox y Felipe Calderón; y Teresa García de Madero, exalcaldesa de San Pedro Garza García. En un escenario de ruptura, el grupo podría postular candidatos independientes en estados donde el PRI y el PAN no ofrecen una alternativa real de cambio y el PRD no pinta. Nuevo León es uno de ellos. El fatal desempeño del gobernador Rodrigo Medina —rebasado por la derecha, por la izquierda y por el centro, pero más por su incompetencia— y el descontento con Fernando Larrazabal y su sucesora en la alcaldía de Monterrey, Margarita Arrellanes, abren la puerta a opciones ciudadanas.El caso podría repetirse en Coahuila, donde el diputado Guillermo Anaya y el senador Luis Fernando Salazar son vistos por algunos sectores, dentro y fuera del PAN, con el mismo recelo con que Panistas por México observa a Madero. Canales no dio nombres de los corruptos cercanos al presidente de Acción Nacional, pero Rodolfo Walls, ex regidor de Torreón, incluye entre  ellos a los dos legisladores. La denuncia de Walls se tomó como venganza por haber eliminado de la lista de aspirantes a diputados locales, por no reunir el mínimo de firmas requerido para participar.En Coahuila, la situación del PAN es menos riesgosa que en Nuevo León, pues los opositores a Madero no se han manifestado como Fernando Canales, Teresa García y Fernando Elizondo, quien incluso ya renunció al partido. Tampoco los simpatizantes de Ernesto Cordero chocarán con sus contrarios. Lo único que alteraría el panorama local es si Panistas por México se convierte en fuerza política al margen del PAN y apoya a candidatos ciudadanos. 



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