Capitolio

Elecciones partidistas

El PRI y el PAN nombrarán mañana candidatos a diputados locales para los comicios del 6 de julio. Las elecciones serán competidas como pasó en 2013 con las de ayuntamientos; para algunos, incluso, reeditarán las de 1996 cuando Rogelio Montemayor perdió la mayoría del Congreso. Ninguno de los dos principales partidos de Coahuila atraviesa por su mejor momento. Acción Nacional ventila sus divisiones y el Revolucionario Institucional las soterra, pero son igualmente nocivas.
Al PAN lo acomete todavía la resaca por haber perdido la presidencia del país en 2012; el escándalo por el cobro de comisiones a alcaldes en la asignación de recursos federales, que involucra al líder de su fracción en el Congreso, Luis Alberto Villarreal; y la fiesta del coordinador de su bancada en el Senado, Jorge Luis Preciado, en la sede de la Cámara. Aunque, en cuestión de festejos, el senador priista y ex gobernador de Durango, Ismael Hernández Deras, derrocha como rico de Forbes en una entidad a la que hundió más en la pobreza y dejó en manos del narcotráfico.
El PRI viene de perder Saltillo, Ciudad Acuña, Frontera, Sabinas y otros municipios donde se concentra casi el cincuenta por ciento de la población del estado. Pero, además, carga con el escándalo de la deuda y su destino ignorado e impune, la entrega de Javier Villarreal —operador financiero de Humberto Moreira— en Estados Unidos y la orden de aprehensión girada en Texas contra el ex gobernador interino Jorge Torres López.
La ventaja de ocupar el gobierno del estado y la presidencia de la República deviene en inconveniente para cualquier partido; en este caso, para el PRI. La aprehensión de Joaquín “El Chapo” Guzmán es positiva, mas no resuelve problemas sociales, económicos y de inseguridad acuciantes. El país no crece ni genera empleo. La reforma fiscal lastima a la sociedad y a las empresas e inhibe la inversión cuando no, de plano, destruye fuentes de trabajo. Los informes del Inegi sobre el desempeño de la economía, en los primeros quince meses de la presidencia de Peña Nieto, son para llorar.
Las candidaturas, en el PRI, ya están resueltas; en el PAN podría haber alguna sorpresa. Sobre todo en la elección del nuevo comité estatal, por cuya presidencia compiten dos laguneros: Bernardo González, del equipo del diputado Guillermo Anaya; y José Ángel Pérez, a quien hasta hoy se le reconoce el valor de haberle plantado cara a Humberto Moreira los cuatro años que se lidiaron; uno en la alcaldía de Torreón y otro en el gobierno.
González acompañó al actual líder del PAN, Carlos Orta, en la secretaría general. El resultado de su gestión es favorable. En las elecciones federales de 2012 ganaron las dos senadurías de mayoría y tres de las siete diputaciones federales. El año pasado, se hicieron con las alcaldías más importantes del estado, excepto Torreón y Piedras Negras. González acudirá a las urnas como favorito. Además de que el anayismo tiene mayor presencia territorial en el estado, González fue subdelegado de Desarrollo Social.
José Ángel Pérez sumó a su causa a Jorge Zermeño, la mayor figura del PAN en otro tiempo, y a disidentes del grupo de Anaya. Como alcalde, Pérez sentó cabezas de puente en varias regiones; Monclova es una de ellas. Sin embargo, la presidencia del PAN se decidirá en Torreón, donde la candidatura inminente de Samir Fernández, por parte del PRI, dejó a muchos de su partido con los ojos cuadrados. Se trata de un aprendiz de brujo (grillo) que lucra con el apellido y también es experto en cobrar comisiones.


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