Capitolio

Elecciones intermedias

Michoacán, donde cayó el primer gobernador en el sexenio de Enrique Peña, fue también el escogido por Carlos Salinas para iniciar la mayor purga política después de la emprendida por Lázaro Cárdenas para liquidar el maximato del expresidente y fundador del PRI, Plutarco Elías Calles. Luis Martínez Villicaña renunció al gobierno michoacano en diciembre de 1988, tres días después de la toma de posesión de Salinas. ¿Su pecado? “Permitir” que Cuauhtémoc Cárdenas, candidato del Frente Democrático Nacional, ganara las elecciones.Otros gobernadores corrieron la misma suerte por no haberle dado a Salinas los votos suficientes para asumir el poder sin la sospecha de fraude, como Xicoténcatl Leyva, de Baja California, y Mario Ramón Beteta, del Estado de México, hasta completar diecisiete. No en todos los casos fue por venganza. En otros actuaron el cálculo político, los acuerdos con el PAN y la perversidad del presidente. En Guanajuato, el priista Ramón Aguirre no acudió siquiera a rendir protesta, y en su lugar se nombró como interino a Carlos Medina.Genovevo Figueroa, quien se desempeñaba como secretario de Gobierno, sustituyóa Martínez Villicaña. Figueroa renunció al PRI en 2002 para integrarse al primer gobierno perredista de Michoacán, encabezado por Lázaro Cárdenas Batel, y después al de Leonel Godoy. Un hermano de este, Julio César Godoy Toscano, se encuentra prófugo después de haber sido acusado de vínculos con la delincuencia organizada.El siguiente gobernador electo del remoto Señorío Purépecha, Eduardo Villaseñor, duró menos de un mes, del 15 de septiembre al 6 de octubre de 1992. Dejó el cargo entre acusaciones de fraude electoral y fue reemplazado por Ausencio Chávez, actual colaborador de Emilio Chuayffet en la Secretaría de Educación.Los conflictos en Michoacán, agravados por la expansión del narcotráfico, el vacío de autoridad, el abandono de la Federación y el surgimiento de las autodefensas, acosaron a Fausto Vallejo desde su elección, el 13 de noviembre de 2011, hasta su dimisión el 20 de junio pasado. Aunque se adujeron motivos de salud, Vallejo se había convertido en una figura secundaria en el estado desde la llegada de Alfredo Castillo como comisionado del presidente Peña Nieto. El sistema pagó mal los servicios de Vallejo, alcalde de Morelia en cuatro ocasiones. Su secretario de Gobierno, Jesús Reyna, está preso por haberle brindado protección a Los Caballeros Templarios, según acusaciones de la PGR. También se investiga a Rodrigo Vallejo Mora, hijo del exgobernador, por una fotografía con el líder templario Servando Gómez Martínez, “La Tuta”.Para las elecciones de 2011, el PAN y el PRD propusieron postular un solo candidato al gobierno de Michoacán, incluso sin militancia partidista, como una forma de reconciliar el estado y evitar la injerencia de los carteles de la droga en las campañas. La iniciativa no prosperó. Después del fracaso de Fausto Vallejo y en medio de una crisis política, la designación de Salvador Jara Guerrero como gobernador sustituto responde a la misma lógica. Michoacán no es el único estado en crisis. La lista de gobernadores bajo observación es larga, por representar no solo un problema para sus estados y un dolor de cabeza para el presidente Peña, sino también un riesgo para el PRI. El año entrante se elegirá congreso federal (quinientos diputados) y nueve gubernaturas. Las intermedias marcarán el futuro del país y del sexenio. 



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