Capitolio

Efectos del 6 de julio

El triunfo del PRI en las elecciones para diputados del 6 de julio le ofrece al gobierno de Rubén Moreira la posibilidad de un aterrizaje suave de fin de sexenio. La nueva legislatura entrará en funciones el 1 de enero de 2015 y terminará el 31 de diciembre de 2017, un mes después de que concluya la administración. Con veintidós de veinticinco votos del Congreso a su favor —ochenta y ocho por ciento del total, divididos en dieciséis del PRI y seis de sus aliados—, el gobierno no solo podrá continuar su plan de reformas, entre las cuales destacan cambios a la Constitución, con énfasis en los derechos humanos, sino frenar las iniciativas del PAN, la UDC y el PRD, los cuales sumarán tres diputados, uno por partido. El PT y Movimiento Ciudadano no pudieron acceder a las curules de representación proporcional por su escasa votación.El líder del comité estatal del PRI, David Aguillón, atribuye la victoria de su partido al gobernador: “Es un refrendo, la gente respalda y destaca el trabajo del gobernador en casi tres años de administración”. Sobre el abstencionismo —superior al sesenta por ciento—, dice que pudo haber sido mayor. Acción Nacional impugnó la distribución de diputados plurinominales, pues cree tener derecho a otros cuatro, en base al veintitrés por ciento de la votación total que obtuvo el 6 de julio. “Será la primera prueba para la reforma política”, declara Bernardo González, presidente de ese partido en el estado. El caso —anticipa— puede llegar hasta la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF): “al final nos dará la razón, primero, porque estamos subrrepresentados, y segundo, porque la coalición del PRI no fue parcial, sino total: en nueve distritos participó bajo esa figura y en los siete restantes con candidatos comunes, situación que por ley lo obligaba a presentar una sola lista de plurinominales”.La agenda legislativa del PAN, que por tercera elección consecutiva no gana un solo distrito, incluye reabrir el expediente de la deuda por más de treinta y seis mil millones de pesos, herencia del exgobernador Humberto Moreira, para aclarar su destino. Sin embargo, para ser el equilibrio del próximo Congreso necesita más diputados; con uno solo su influencia será nula, aun si se alía con Unidad Democrática de Coahuila (UDC). El partido de Evaristo Lenin Rivera, alcalde de Ciudad Acuña, se reafirmó como tercera fuerza política del estado.Los aliados del PRI en la coalición “Todos Somos Coahuila” (PVEM, Panal, PSD, PPC, PJ, PRC y PCC) volvieron a demostrar su condición de comparsa. La votación individual y colectiva que captaron fue ridícula y no justifica la media docena de asientos de representación proporcional que le fue asignada. Incluso seis de los siete minipartidos (excepto Primero Coahuila) hubieran perdido su registro, pero los votos que obtuvieron del PRI, a través del convenio de coalición, los salvaron. El PAN espera revertir ese resultado ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.El TEPJF dio un primer revés a la coalición el 22 de mayo, al determinar que si los militantes del PRI propuestos por otros partidos ganaban la elección, como fueron los casos de Francisco Tobías, Leticia Castaño, Luis Gurza e Isabel Durán, las diputaciones se contabilizarían a su bancada. De ese modo, al hacerse con los dieciséis distritos, el PRI perdió la posibilidad de ampliar su hegemonía en el Congreso y Fausto Destenave, el primero de la lista de candidatos plurinominales, fue excluido. 



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