Capitolio

Efectos impensables

Nadie en sus cabales puede extrañar los tiempos —no tan distantes— de la violencia indiscriminada en las principales ciudades del estado y aun en comunidades pequeñas como Allende, donde todavía falta esclarecer y castigar el asesinato y desaparición de cientos de personas.

En un país donde del miedo se transita al pánico y del escándalo de hoy a un agravio mayor mañana, el caso recibió poca atención de los medios, pero en cuanto cruzó la frontera y brincó el Atlántico, se convirtió en tema de agenda nacional.

El 5 de julio de 2014, el diario español “El País” le dedicó un reportaje titulado “Silencio, aquí se mata”.Para el estado y para el país, los peores años fueron los comprendidos entre 2010 y 2013, los últimos de Felipe Calderón y los primeros de Peña Nieto. Años de decapitados, colgados, mutilados; de víctimas inocentes como María Angélica, Ricardo y Karen, hija y nietos del ex alcalde de Saltillo Eleazar Galindo. Nadie quiere volver a esos días de terror en las calles.

Hoy tampoco se vive en el edén, pero las ciudades recuperan su ritmo y existe menos angustia.La lucha contra la delincuencia organizada ha costado decenas de miles de vidas, incluso de personas ajenas a rivalidades entre bandas, pero sí víctimas de ellas, por secuestro, extorsión, robo ocualquier tipo de violencia. Entre los muertos civiles se cuentan periodistas de Saltillo, Torreón y Monclova. El gremio es uno de los más vulnerables en el país, por el solo hecho de informar.

Por lo tanto, resulta preocupante que desde el gobierno del estado se le exponga a nuevas agresiones.Las denuncias contra el Grupo de Armas y Tácticas Especiales (GATE), sobre el cual se han tejido mil historias, algunas de ellas francamente espeluznantes, deben ser investigadas y no respondidas con acusaciones contra medios específicos y periodistas anónimos. Si en realidad existen “narconóminas”, pagadas por un solo cartel, cuando en Coahuila operan varios, según la PGR, igual: deben abrirse averiguaciones y no inducir a una cacería. El tema empieza a escalar, pero lo que menos necesita el estado es colocarse de nuevo en el candelero internacional. Cualquier escándalo o descuido puede tener efectos impensables. 


gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx