Capitolio

Educar para liberar

“Odia el delito y compadece al delincuente”. El aforismo de Concepción Arenal (1820-1893) refleja el pensamiento cristiano de esta pionera del feminismo español, inspirado en la Ilustración, por lo cual fue considerada en su época como una católica no convencional. Para ingresar a la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Madrid, Arenal debió vestirse de hombre. Y para ser la primera mujer premiadapor la Academia de Ciencias Morales y Políticas, utilizó el nombre de su hijo Fernando, de diez años.


Frente a quienes—hombres y mujeres, jóvenes o viejos— optan por el chantaje victimista, Arenal demuestra que la fe, el carácter y la educación vencen cualquier obstáculo dogmático, físico o social, sin importar su magnitud. Con esa convicción, la autora de “Ensayo sobre el derecho de gentes”, nacida en La Coruña, nos recuerda: “La sociedad paga bien caro el abandono en que deja a sus hijos, como todos los padres que no educan a los suyos”. La educación parte del hogar y la escuela reafirma lo bueno o lo malode cada persona, según su germen y su entorno. Desde esta perspectiva, el compromiso de Mexicanos Primero, de rescatar del abandono a millones de alumnos sometidos a una educación de mala calidad y en condiciones que en lugar de propiciar el desarrollo fomentan el rencor, resulta plausible. El organismo empezó por pedir al gobierno federal claridaden la nómina magisterial para saber cuántos profesores cobran sin trabajar. En los países donde la transparencia es regla, el paso hubiera obviado. La presión ciudadana condujo al Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial, cuyos resultados presentó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía el 1 de abril. Sin embargo, el registro es incompleto pues la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación lo impidió en Chiapas, Guerrero y Oaxaca. El primer padrón arroja: 39 mil 222 aviadores, 30 mil 695 comisionados, 113 mil 259 maestros ubicados en “otro centro de trabajo” y 114 mil 998 jubilados, retirados o fallecidos.


El quebranto al erario rebasa los treinta y cinco mil millones de pesos anuales —el daño a los alumnos, la enseñanza y el país es mayor. Los recursos desviados de la educación, en un país lastrado por múltiples carencias, nutren los bolsillos de líderes nacionales y seccionales del SNTE y de la CNTE. El problema no inició con Elba Esther Gordillo ni terminará con sus sucesores. Es un vicio del sistema político.


El único capaz de dar vida a fenómenos así es un monstruo mayor: el estado. Y es el estado quien decide cómo y cuándo corta una cabeza y la reemplaza por otra, como sucedió con Joaquín Hernández Galicia, del sindicato petrolero, y Gordillo, del SNTE. Mas no se trata de depurar el sindicalismo, sino de cambiar de aliado a través del escarmiento. El magisterio es un sector hostigado doblemente: por partidos y gobiernos cuya prioridad son sus votos—las legiones de aviadores y comisionados forman estructuras electorales—, no su desarrollo profesional y familiar; y por castas sindicales poderosas y corruptas. Los profesores —quienes lo son en las aulas y no solo fingen serlo a la hora de cobrar— deben aprovechar el impulso ciudadano y utilizar su liderazgo, así como los cauces legales a su alcance, para liberarse y darle a su magisterio el decoro y la respetabilidad que merece. La sociedad, la educación y el gremio ganarán más si juntos atienden el mensaje de Concepción Arenal de no abandonar a sus hijos.


gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx