Capitolio

Disparos de a millón

Los cañonazos obregonistas de cincuenta mil pesos pasaron a la historia. Hoylos disparos son de un cuarto de millón de pesos. La inflación, usted sabe. La cifra se obtiene de dividir los quince millones depositados alMovimiento Ciudadano (MC) en los últimos nueve mesesentre los veinte diputados de su bancada. Multiplicado el promedio por los quinientos integrantes del Congreso, resulta que el gobierno federal premió con trescientos setenta y cinco millones de pesos a los legisladores de todos los partidos. Seguramente por su “buen comportamiento”.En un destello de dignidad, el MC devolvió a la Tesorería de la Federación los quince millones de pesos. Y no es que los del Movimiento fundado por Dante Delgado y del cual forman parte Ricardo Monreal —ex priista y ex gobernador de Zacatecas por el PRD— y el lagunero Ricardo Mejía, cuya ruta ha sido la misma, sean puritanos. Es que la reforma energética encendió en la izquierda el celo republicano, por juzgarla regresiva, perjudicial para el país y una especie de ventana panorámica para la corrupción. Movimiento Ciudadano desveló con su denuncia una vertiente democrática del cañonazo:sus diputados votaronen contra los cambiosa los regímenes de Pemex y la CFE, pero también para ellos había estipendio. La pregunta es: ¿cuánto más recibieron las fracciones parlamentarias del PRI, el PAN, el Verde y Nueva Alianza (Panal) por apoyar las reformas? El reparto discrecional de recursos públicos —dinero de los mexicanos— en el Congreso, reafirma la existencia de castas en nuestro país. La política es la más privilegiada, pues tiene fuero.La misma danzade dinero que Monreal delató en la Cámara baja, existe en el Senado. Cantidades ingentes llegan a las manos de los representantes estatales de todas las fuerzas políticas, por su docilidad y proclividad aprobatoria. La fórmula porfirista del “maiceo” y el efecto persuasivo de los cañonazos de Obregón, aunque de mayor calibre, rigen todavía nuestro sistemapolítico. Mientras en el Congreso hay jauja, el poder adquisitivo del salario mínimo perdió más de setenta y seis por ciento en los últimos veinticinco años. Lo anterior explica por que las diputaciones federales —incluso las locales— y senadurías son tan codiciadas. Nuestros legisladores, según la OCDE, figuran entre los mejor pagados del mundo. Reciben dietas fabulosas,bonos extraordinarios, seguro de gastos médicos mayores, viáticos, tienen personal de apoyo y cuando rompen la rutina reciben compensaciones millonarias. Además, claro, de inmunidad parlamentaria y la posibilidad de acceder a grandes negocios.¿Cuál será el premio por haber convertido los pasivos laborales de Pemex y la CFE, cuyo importe supera los 1.6 billones de pesos,en deuda para los mexicanos? ¿Adónde fueron a parar los fondos de pensiones de los monopolios? y si no se crearon, ¿cuál fue la causa? Con el Infornavit sucedió algo parecido. En 1982, el gobierno debió haber regresado a los trabajadoresel ahorro acumulado en una década. ¿Lo hizo? No, se apañó el dinero. —¿Por qué? —le pregunté a su primer director, Jesús Silva Herzog, tiempo después—. —Por que era necesario —respondió. En efecto, el país había entrado en una de sus crisis más profundas: López Portillo estatalizó la banca. México había quebrado. ¿Y los diputados y senadores de entonces? Como los de ahora: con una mano votan, con la otra cobran y con las dos aplauden. 


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