Capitolio

Dinámicas ruinosas

Espiar es una práctica tan antigua como el hombre y juntos se han desarrollado. El espionaje —tipificado en México como delito federal— depende de la tecnología disponible en cada país. Consiste en obtener información ya no solo de enemigos, también de aliados, según las filtraciones de Edward Snowden, exanalista de la CIA y de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, a The Guardian y The Washington Post, sobre vigilancias masivasy búsqueda de datos en Internet por medio desistemas informáticos secretos y programas clandestinos.

El exconsultor, cuyo asilo temporal en Rusia vencerá en agosto próximo, declaró al diario británico: “No quiero vivir en una sociedad que hace este tipo de cosas… No quiero vivir en un mundo donde se registra todo lo que hago y digo. Es algo que no estoy dispuesto a apoyar o admitir”. Snowden recibió el año pasado el premio Sam Adams Award, en Moscú. El reconocimiento lo otorga la asociación bautizada con el nombre del oficial de la CIA que abrió cloacas en la Guerra de Vietnam. Julian Assangne (WikiLeaks) ganó el premio en 2010, también por revelar prácticas inadecuadas dentro de los servicios de inteligencia. Assangne y Snowden enteraron al mundo de cómo el gobierno de Estados Unidos es literalmente el “Gran Hermano”.

El 23 de mayo de 2011, La Jornada difundió un cable de WikiLeaks sobre el entonces gobernador del Estado de México, basado en un informe de funcionarios estadounidenses: “Hecho en el molde del anquilosado PRI mexiquense, Peña Nieto no es reconocido precisamente por su transparencia, cuando se trata de amigos y aliados”. El espionaje —político, militar, gubernamental, industrial, deportivo y de cualquier denominación— busca ventajas indebidas a través de escuchas telefónicas, vigilancia satelital, sobornos y topos, como se denomina a los agentes encubiertos. En otros casos, los datos se utilizan para chantajear y comerciar con ellos. Los reconocimientos a Assange —una de las 100 personas más influyentes del mundo en 2010 según la revistaTime— y Snowden, al margen de juicios morales, son por su defensa de la libertad y los derechos humanos.


En Coahuila, el recelo mutuo entre el gobierno del estado (PRI) y el de Saltillo (PAN), presenteincluso entre autoridades del mismo partido, indujo al alcalde Isidro López a publicar el 12 de mayo, en la Ciudad de México y en la capital del estado, una carta abierta el presidente Peña Nieto para denunciar espionaje contra su familia y la administración municipal. Exponer un asunto local en la prensa nacional incomoda a cualquier gobernador. Más ahora cuando sobre muchos pende la espada de Damocles. ¿Cómo hubiera reaccionado Humberto Moreira en un caso así? Con sus argumentos favoritos, redituables en otro momento masno ahora: la victimización y la amenaza. Habría culpado a los saltillenses de “rodillas callosas” de una conjura y advertido al alcalde por haberse metido al “callejón de los trancazos”.

Así se las gastaba el ex líder del PRI (¿todavía aliado de Peña?). La respuesta del gobernador Rubén Moreira al desplegado del alcalde Isidro López fue sensata. El mismo día que apareció, platicaron. La situación del país y del estado convoca al diálogo, no a la discordia. El panista dice que es espiado. El priista, que actuará. A nadiele conviene entrar en dinámicas destructivas. La sociedad espera de los gobiernos estatal y municipal apego a la legalidad y resultados. No espionaje ni cortinas de humo.


gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx