Capitolio

Deuda y riesgo moral

La deuda de los estados y municipios ronda ya el medio billón de pesos, según el informe respectivo de la Secretaría de Hacienda. Al 30 de junio pasado, las obligaciones ascendían a 489 mil 643.4 millones de pesos. La mayor parte se garantizó con participaciones federales. En 2011, cuando el monto de los pasivos era 35 por ciento menor, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) previno al Congreso de peligros para la economía del país si la tendencia seguía al alza:“(…) se debe tener en cuenta el riesgo moral de que las finanzas públicas locales no se conduzcan con prudencia, debido a que tienen la expectativa de que el Gobierno Federal —Legislativo y Ejecutivo— tendría que apoyar a los gobiernos locales con recursos en caso de que la falta de liquidez e insolvencia se materializara y se requiriera anular las graves consecuencias que se generarían a la economía nacional”. Los diputados ignoraron la advertencia.La ASF aclara el concepto de riesgo moral: “Significa tener incentivos inadecuados que permiten a un gobierno local no ser prudente y responsable en el manejo de sus finanzas públicas, con la expectativa de que el Gobierno Federal lo rescatará o apoyará para solventar su crisis financiera, por lo que asumirá parcialmente los costos y responsabilidades locales”.La posibilidad de que el gobierno federal rescatara a los estados y municipios se manejó en los primeros meses de la administración del presidente Peña Nieto, pero el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, la desmintió de inmediato. Hacerlo “generaría precedentes e incentivos que no son deseables”, advirtió. Por su parte, la calificadora Moody’s aconsejó “(mantener) la política de no rescatar a las regiones con crisis de liquidez”.En menos de cinco lustros, la deuda de los estados y municipios creció de 18 mil 278.2 millones de pesos, en 1993, a 489 mil 643.4 millones al cierre del primer semestre de este año. El mayor incremento se registró entre 2008 y 2012, al dispararse de 203 mil 070 millones de pesos a 434 mil 761, más del doble. El 56 por ciento del total de los pasivos se concentra en el Distrito Federal, Nuevo León, Veracruz, Chihuahua, Estado de México y Coahuila.Los riesgos por falta de liquidez e insolvencia en estados y municipios, de los cuales advirtió la Auditoría Superior de la Federación hace cuatro años, se han incrementado. Pues si en 2010 “el saldo de la deuda registrada representó el 72 por ciento del total de las participaciones fiscales y en cinco entidades federativas fue mayor al 100 por ciento”, al 30 de junio ya se tenía comprometido el 85.1 por ciento de las participaciones federales.En su Análisis de la Deuda Pública estatal y municipal de 2011, la ASF anticipó la crisis: “De continuar esta tendencia, más de la mitad de las entidades federativas tendrán que destinar todas sus participaciones fiscales para pagar el servicio de la deuda y no tendrán capacidad financiera para cubrir otros compromisos de gasto prioritario como educación, salud, seguridad social y seguridad pública”.La borrachera crediticia de los años comprendidos entre 2008 y 2012, cuya resaca durará varias décadas, tiene hoy a la mayoría de los gobiernos locales sin dinero y en manos de los bancos; y a la población, irritada por la falta de seguridad, obras y servicios suficientes y de calidad. 


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