Capitolio

Demasiado tarde

Para colocarse en la antesala del gobierno en 2017, el PAN necesitaba haber ganado Torreón además de Saltillo. Todo estaba dispuesto para la cuarta alternancia: un mal alcalde (Eduardo Olmos), quiebra económica, servicios insuficientes y de pésima calidad, corrupción, violencia y como cereza del pastel: la deuda estatal por más de treinta y seis mil millones de pesos —herencia de Humberto Moreira.Al PAN le sucedió lo mismo que al PRI en 1996, cuando las divisiones internas provocaron su derrota. La ruptura de Jorge Zermeño y Guillermo Anaya polarizó a su partido y confundió a los electores. En vísperas de los comicios de 2013, Jesús de León estaba dos o tres puntos por encima de Miguel Riquelme. Entonces surgió la campaña “Vota por Zermeño” en cruceros, avisos de prensa y espectaculares. El PAN obtuvo más votos que el PRI: 106 mil 737 contra 105 mil 269, pero los minipartidos que apoyaron a Riquelme revirtieron el resultado.—¿Qué falló? —pregunto a Guillermo Anaya, uno de los perdedores, en una entrevista publicada por “Espacio 4”.—Hicimos lo más difícil: perder la elección. Tuvimos muchos errores humanos, de táctica, de poder tener mayor contacto con la ciudadanía. El PAN confió demasiado en el contexto: una ciudad insegura y en ruinas y un alcalde ausente y reprobado—se pensó—, darían los votos suficientes. No fue así. Algo que quizá De León lamenta ahora es no haber puesto suficiente énfasis en la deuda, como Luis Fernando Salazar lo hizo en su campaña para senador.La derrota del PAN no fue solo por errores propios. Miguel Riquelme articuló una campaña que al menos en teoría le permitió deslindarse de Eduardo Olmos. El priista, lejos de arredrarse por el cúmulo de factores en contra, tomó la iniciativa, mostró carácter y al final obtuvo treinta mil papeletas menos que Olmos (expresión del voto de castigo), pero aun así ganó.Anaya dice que los alcaldes de su partido deben serlo de tiempo completo, trabajar para la ciudadanía“es la mejor carta de presentación”. Los presidentes de Monclova, Frontera, Saltillo, Sabinas y otros municipios “hacen muy buen trabajo, se les ve recorrer calles, conocer las problemáticas y ya empiezan a resolverlas. Acción Nacional refleja que gobierna distinto”.—¿Cuál es su impresión del gobierno de Riquelme?—El PAN le han dado el beneficio de la duda, esperando que actúe con un nuevo equipo y con transparencia. La sociedad está ávida de participar y de que se hagan las cosas bien, pero la verdad es que no se ve un programa para que Torreón sea otra vez “La Perla de la Laguna”, bien iluminada, con buen transporte, con agua limpia. Tampoco es la ciudad que genera empleos, oportunidades y atracción para que jóvenes de otras partes vengan a estudiar; para que pacientes de otros estados vengan a curarse en los hospitales de categoría que tenemos. Todo está desaprovechado porque no hay visión de mediano y largo plazo; todo es a ver cómo le hacemos para entregar despensas para la próxima elección.El 15 de septiembre, Jorge Zermeño, Guillermo Anaya y José Ángel Pérez —los tres ex alcaldes panistas de Torreón— asistieron a una ceremonia en la Presidencia Municipal, lo cual nada tiene de trascendente. Significativo sería que en 2013 se hubieran unido para apoyar a Jesús de León y ganar la alcaldía, no para lamerse hoy las heridas por una derrota de la cual también ellos son responsables. 


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