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Debates políticos

Uno de los pecados de Andrés Manuel López Obrador en la campaña presidencial de 2006 fue de soberbia: faltar al primer debate con Felipe Calderón, Roberto Madrazo, Patricia Mercado y Roberto Campa le restó votos. López Obrador asistió al segundo debate, pero lo perdió.

En los comicios del 2 de julio, el candidato del PAN ganó por una diferencia discutible del 0.56 por ciento y ardió Troya. López Obrador impugnó el resultado y encabezó movimientos que le restaron simpatías en la mayoría de los sectores.

Si los debates en México hubieran formado parte del ejercicio político cotidiano, hoy tendríamos una mejor democracia, partidos fuertes, gobiernos más vigilados y eficientes y una ciudadanía con peso real en la toma de decisiones.

En Monterrey debatieron el miércoles pasado los cuatro principales aspirantes al gobierno del estado: Ivonne Álvarez (PRI, Verde, Panal y Partido Demócrata), Felipe de Jesús Cantú (PAN), Jaime Rodríguez (independiente) y Fernando Elizondo (Movimiento Ciudadano).

La priista lidera las encuestas, el panista no entusiasma ni en su propia casa, el independiente crece en la intención de voto y al candidato de MC, el más experimentado, le falta partido.El debate, organizado por el periódico “El Norte”, cumplió su propósito, pues los cuatro expusieron sus ideas y propuestas, se acusaron entre sí, mostraron sus alcances y limitaciones, actuaron según su posición en las encuestas y al final los ciudadanos tendrán mayores elementos para decidir su voto el 7 de junio.

Este tipo de encuentros sirven para contrastar perfiles, identificar a los más conocedores y mejor calificados, medir las fortalezas y debilidades de los aspirantes a ocupar cargos de elección popular y hasta para desenmascarar.

Aunque no ganen siempre los más aptos, como tal vez suceda en Nuevo León y ya ha ocurrido en otros estados.Ivonne Álvarez fue la más cautelosa en el debate, por ser la favorita y porque su partido ocupa el poder con un gobernador ausente, impopular (Rodrigo Medina) y cuestionado por los negocios ejidales e inmobiliarios de su padre y sus hermanos. Medina puede disparar el voto de castigo contra Álvarez.

Lo interesante es el crecimiento del candidato independiente Jaime Rodríguez. El PAN aún no supera la resaca. 


gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx