Capitolio

Debate en los medios (II)

Después de ganar la gubernatura por un margen de 2.4%, el más estrecho en 88 años, el PRI desdeñó las marchas ciudadanas para repudiar el resultado y demandar nuevas elecciones, minimizó la impugnación del Frente por la Dignidad de Coahuila (FDC) y soportó la andanada mediática lanzada desde de la capital del país por la sospecha de fraude en los comicios del 4 de junio. La intención era cerrar el tema con el triunfo de su candidato Miguel Riquelme y no dar alas a la oposición.

Sin embargo, el caso de Coahuila escaló a la agenda nacional, junto con el Estado de México, pues podría ser el anticipo de unas elecciones presidenciales sucias y manipuladas. La presión es ahora contra el presidente Peña Nieto, el secretario de Gobernación, Miguel Osorio, el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), cuyo compromiso con la democracia y la legalidad lo han puesto en duda medios de comunicación y analistas de la Ciudad de México.

Además de utilizar los cauces jurídicos para anular la elección, “con marchas y mítines también vamos a presionar para que tomen una decisión conforme a derecho”, declaró Armando Guadiana, excandidato de Morena, a René Delgado en una entrevista para el Grupo Reforma (04.07.19). El día de la elección “se llevaron paquetes abiertos a diferentes puntos que no eran los indicados, hubo manoseo de las urnas. Aunque tuviéramos bien cuidadas las casillas, por afuera hicieron su movimiento y, además, hubo, intervención del estado”, replicó cuando el periodista cuestionó la falta de acuerdo entre los candidatos de oposición para cuidar el voto en las mesas electorales.

El activismo del FDC, las marchas ciudadanas, la ira en las redes sociales y el seguimiento de la prensa nacional al caso Coahuila forzaron a la cúpula priista a reaccionar para defender la victoria de Miguel Riquelme. Sin embargo, el PRI ha empezado a tomar en serio la posibilidad de ir a nuevas elecciones. 


gerardo.espacio4@gmail.com