Capitolio

Crisis en el PAN

La borrachera de poder produjo en el PAN una resaca demasiado prolongada. Dos sexenios de ejercer la presidencia sin lograr un cambio real ni atacar la corrupción, cuyos gobiernos expandieron, decepcionaron al país y al PRI le reabrieron las puertas de Los Pinos. El personalismo, la ambición, las divisiones y la pérdida de confianza ciudadana tienen al partido fundado por Manuel Gómez Morín en su peor crisis.No obstante su situación, el PANes la segunda fuerza política nacional: gobierna siete estados(dos en alianza con el PRD) y549municipios. Ocupa 114 asientos en la Cámara de Diputados y 38 en la de Senadores. Fue el tercer lugar en las elecciones presidenciales de 2012 con 12.7 millones de sufragios; el PRI obtuvo 19.2 millones en alianza con el Verde,y elPRD, el PT y Movimiento Ciudadano sumaron 15.8 millones. Los comicios de 2015 serán cruciales no solo para el PAN, sino también para el PRI y el PRD, pues en ellos se elegirá congreso federal, nueve gubernaturas y alrededor de 900 ayuntamientos, además de legislaturas locales. El resultado incidirá en la sucesión presidencial de 2018 y en el futuro de las izquierdas por la participación del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), capitaneado por Andrés Manuel López Obrador.El PRI ostenta el poder en seis de las entidades donde se elegirá gobernador (Campeche, Colima, Michoacán, Nuevo León, Querétaro y San Luis Potosí), el PAN en dos (Baja California Sur y Sonora) y el PRD en uno (Guerrero). En la Cámara de Diputados, el PRI ocupa 212 curules, el PAN 114 y el PRD 104. Los 70 asientos restantes se reparten entre otras fuerzas.Según una nota de Reforma del 22 de julio, el PRI tiene encendidos focos rojos y amarillos en los estados que gobierna, excepto en Colima, y para no perderlos utilizará su influencia en el Congreso y su alianza con los partidos Verde y Nueva Alianza. La estrategia consiste en orientar el presupuesto del año próximo con criterios de “rentabilidad electoral”.Camerino Vázquez, representante del PRD ante el Instituto Nacional Electoral, declaró que “el PRI no está dispuesto a cambiar”. Propuso “activar una alerta permanente, vigilar de aquí a diciembre cómo se aplican, ejercen y presupuestan los recursos públicos”. César Camacho, líder del PRI, replicó que su partido “no necesita de ninguna ventaja para salir airoso de los retos electorales”. Sin embargo, el coordinador de los senadores priistas, Emilio Gamboa, advirtió que el presidente Peña Nieto asumirá los costos de las reformas. La más inicua ha sido la fiscal. El PAN tratará de aprovechar la circunstancia para ganar estados que ya antes gobernó, como Nuevo León, Querétaro y San Luis Potosí, además de conservar Baja California Sur y Sonora. Para lograrlo, podría formar alianzas con el PRD a cuyos candidatos apoyaría en las entidades donde la izquierda es más fuerte. Son los casos de Guerrero y Michoacán, donde la crisis política provocó la renuncia del gobernador Fausto Vallejo y su reemplazo por Salvador Jara Guerrero, aunque el poder lo ejerce el comisionado presidencial Alfredo Castillo.Si el PAN avanza en 2015 se deberá, más que a fortalezas propias, a debilidades de sus adversarios y al desgaste de Peña Nieto —uno de los presidentes peor calificados en el primer tercio de su gestión— por el estancamiento económico, la inseguridad, la corrupción y la impunidad. Desde Ernesto Zedillo, el partido en el poder ha perdido las elecciones legislativas intermedias. 



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