Capitolio

Crisis en el PAN II

La inconsistencia del PAN en Coahuila es reflejo de su crisis nacional. Entre 2012 y 2013 ganó las dos senadurías de mayoría, tres de siete diputaciones federales y ocho ayuntamientos, entre ellos los de Saltillo, Frontera y Acuña, pero en julio de este año perdió las elecciones para diputados locales. Las pugnas internas, su débil desempeño como oposición y la pérdida de confianza ciudadana contribuyeron al abstencionismo de más del sesenta por ciento.La maquinaria oficial y la ausencia de votantes facilitó el triunfo de los candidatos del PRI, algunos de los cuales ganaron en proporciones de tres, cinco y hasta ocho por uno. Francisco Tobías (Saltillo), Shamir Fernández y Verónica Martínez (Torreón), que en la anterior legislatura legalizaron la deuda por más de treinta y seis mil millones de pesos del gobierno de Humberto Moreira, reaparecerán en el Congreso.El mayor éxito del PAN en procesos análogos data de 1996 —en Torreón se hizo con la mayoría de los distritos—, pero entonces las elecciones de diputados y alcaldes eranconcurrentes. En esa ocasión, el PRI perdió por vez primera la mayoría del Congreso y las ciudades más importantes del estado: Saltillo, Torreón, Monclova y Ramos Arizpe, entre otras. Con ese resultado, un gobierno cuestionado por su origen salinista y una deuda creciente, pero nada comparable con la de Humberto Moreira, la alternancia parecía inminente.Con ese propósito, el PAN, el PRD, el PT y el Partido Verde formaron la mayor alianza opositora hasta hoy constituida y postularon a Juan Antonio García Villa para suceder a Rogelio Montemayor en 1999. Sin embargo, el diseño de la Ley Electoral del Estado distrajo en litigios a la coalición. Además, Enrique Martínez, que seis años antes había sido marginado por una decisión centralista, surgió como candidato del PRIde la primera consulta abierta a la militancia y venció sin dificultades.Los últimos aspirantes del PAN al gobierno de Coahuila han sido laguneros. Después de García Villa, Jorge Zermeño y Guillermo Anaya intentaron darle a La Laguna el gobernador que no ha tenido desde hace medio siglo con Braulio Fernández. Luego de tres intentos frustrados, el panismo insistirá en 2017. El primer pretendiente visible es Anaya, ex alcalde de Torreón y actual presidente de la Comisión de Seguridad Pública de la Cámara de Diputados, pero no el único.El PAN ha perdido impulso por el liderato personalista de Anaya y su mala relación con un sector de la prensa, “inducida desde el gobierno”, según su equipo. El PRI acogea tránsfugas del PAN, especialmente si son antianayistas.Postuló Luis Gurza Jaidar para diputado sin tener un año de militancia. Fernando Macías, sobrino de Anaya, renunció al PAN antes de las elecciones del 6 de julio. El compadre del ex presidente Felipe Calderón también tiene opositores en Saltillo y Monclova. En Torreón, Rodolfo Walls lo ha acusado de enriquecimiento ilícito.El alcalde de Saltillo, Isidro López Villarreal, reacio al canto de las sirenas, es otra opción para el gobierno del estado, por su perfil ciudadano y no político. Se afilió al PAN después de derrotar al priista Fernando de las Fuentes en apenas treinta días de campaña. Sin embargo, antes de pensar en la sucesión, el panismo debe superar sus conflictos internos y reconciliarse con una ciudadanía decepcionada de un partido que prometió combatir la corrupción y en lugar de hacerlo, la abrazó. 


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