Capitolio

Corriente irreversible

La diferencia entre racha y tendencia es que la primera comprende un período breve de éxito o adversidad, y la segunda orienta la dirección política, económica, social o de otra índole, de un país o movimiento. La racha positiva del presidente Peña ocurrió en los primeros meses del sexenio, cuando sumó al PAN y al PRD, a través del Pacto por México, para lograr reformas trascendentes cuya viabilidad y efectividad hoy se cuenstionan; entre otras razones, por el tráfico de influencias, el desplome del precio del petróleo y la resistencia del PRI en el Congreso para aprobar una ley que castigue a los funcionarios públicos venales y no sea un nuevo acto de simulación para aplacar el enojo ciudadano.Subidos en esa ola, y cuando el barco aún no se internaba mar adentro, los encargados de relaciones públicas de Los Pinos movieron hilos y presupuesto para que Peña Nieto apareciera en la portada de la revista Time, el 24 de febrero de 2014, como “el salvador de México”. (La misma publicación declaró a Adolfo Hitler y José Stalin “Persona del año” en 1938 y 1939, respectivamente.) El 24 de septiembre, el presidente recibió en Nueva York el Premio Estadista Mundial 2014 que otorga la Appeal of Conscience Foundation (Fundación un Llamado a la Conciencia) por su apoyo a la paz, la tolerancia y los derechos humanos.Dos días después de la ceremonia, en el lujoso hotel Waldorf Astoria, de Manhattan, la policía asesinó a seis personas en Iguala, Guerrero, detuvo a 43 normalistas de Ayotzinapa y los entregó a un cartel local.La PGR ya los da por muertos; sus padres, no. Previamente, el 30 de junio, veintidós presuntos delincuentes fueron ejecutadas por un grupo de militares en Tlatlaya, Estado de México. La racha había terminado y empezaba la tormenta —política, económica y social—, cuya magnitud el gobierno federal aún no dimensiona.La falta de respuestas serias, oportunas y conviencentes de Peña Nieto a los reclamos de seguridad, justicia, respeto a los derechos humanos y castigo a los corruptos,de una ciudadanía movilizada en los estados y proactiva en las redes sociales, generó una tendencia imposible de revertir en lo que resta del sexenio por la concurrencia de otras crisis cuyo estallido sucederá tarde o temprano. Si la economía dio tumbosel año pasado, 2015 se vislumbra peor aún por varios factores: 1) los efectos por la caída del precio del petróleo, que en nada beneficia el bolsillo de los mexicanos; 2) la devaluación del peso, estimada en 12%; y 3) las dudas del capital nacional y extranjero para invertir en un país inseguro e inestable.Frente a un gobierno impasible, ajeno a la realidad,desacreditadopor Ayotzinapa, Tlatlaya, la finca de descanso del secretario de Hacienda en Malinalco y la asignación amañada de contratos, que supone estar en medio de una tormenta pasajera cuando lo que tiene encima es un diluvio, cuyo significado bíblico es castigo, el fastidio nacional se volvió cólera. La declaración de inocencia de Raúl Salinas de Gortari, quien ostenó en México y Europa su riqueza ilícita e inmunda, mientras en el país mueren de hambre y enfermedades curables niños y mayores, le puso el inri a 2014. Las elecciones de este año ofrecen la oportunidad de convertir el agravio social en votos. 


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