Capitolio

Contextos políticos

No es casual que la visita más exitosa de Felipe Calderón a Coahuila, hostil para él en el gobierno anterior, la haya tenido como ex presidente. Un año ha bastado para evaluar a la segunda administración panista. No ha sido la mejor, pero dista mucho de figurar entre las peores. Calderón fue el plato fuerte del Congreso Loud, de liderazgo, organizado por el ITESM Campus Saltillo, del 27 al 30 de septiembre. Cerca de tres mil personas, la mayoría estudiantes, asistieron a su conferencia “Retos de la presidencia y el panorama actual”.
Calderón se estrenó en Coahuila como director de la Comisión Global sobre la Economía y el Clima, constituida días antes en Nueva York. El organismo presentará en septiembre próximo un informe para detectar oportunidades económicas y “argumentos de negocios” que moderen el cambio climático. El equipo lo integran el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, el primer ministro de Noruega, Jens Stoltenberg, y los ministros de Reino Unido, Suecia, Indonesia y Corea del Sur. También participan líderes de empresas, asociaciones y bancos de desarrollo.
El contexto de la visita de Calderón a la capital del estado no pudo haber sido más propicio para él. Dejó el país con un crecimiento casi tres veces mayor al del primer año de Peña Nieto. También con legiones de pobres —más de cincuenta millones—, es cierto, pero estos no se produjeron durante su sexenio. Son la acumulación de crisis recurrentes, gobiernos irresponsables y corrupción desbordada. En declaraciones efectistas se le culpa por los miles de muertos en la lucha contra la delincuencia organizada, pero igual se reconoce que la opción era enfrentar a los carteles o terminar de entregarles el país.
En índices de popularidad, Calderón no competía con Humberto Moreira, con quien lidió cinco años. Favorito de las encuestadoras, Moreira habitaba en la estratósfera. Así le costó y le fue al estado. Hoy, mientras el ex presidente obtiene reconocimiento en el país y fuera de México, “el profesor” provoca encono. El gobernador Rubén Moreira evadió la trampa de atacar al ex presidente. También acertó al enviar como representante al Congreso Loud al secretario de Educación, José María Fraustro, en lugar de hacerle el vacío.
Calderón viajó a Saltillo en vuelo comercial y luego se plantó frente a miles de futuros líderes que pagaron su entrada. Carlos Salinas de Gortari emplea vuelos privados y solo se presenta en auditorios afines. Es la diferencia entre una presidencia democrática y una autoritaria. La crítica debe fluir naturalmente. Si se le contiene, como Salinas y Humberto Moreira lo hicieron, al final sin éxito, la presión se acumula y acaba por estallar. Una de las ventajas de la democracia constitucional es que desmitifica, desenmascara y libera energía social.
El presidente Peña Nieto inicia su segundo año animado por la reforma energética, pero socialmente desgastado. Prometió mucho en campaña —siempre pasa— y hasta hoy es realmente poco lo alcanzado. La sociedad reclama cambios reales y profundos, no retóricos ni cosméticos. Las reformas, pese a toda la parafernalia oficial y pro oficialista, tardarán tiempo en concretar. La fiscal tiene al país en vilo y la energética enfrenta resistencias, no tanto por su contenido, sino por la desconfianza ciudadana.


gerardo.espacio4@gmail.com

@espacio4mx