Capitolio

Congresos reprobados

El Informe País sobre la Calidad de la Ciudadanía en México, presentado por el Instituto Nacional de Elecciones el 11 de junio, confirma que los congresos (federal y locales) son las instituciones menos aceptadas del país junto con los partidos, los sindicatos y las policías. “El descenso en el nivel de confianza hacia los partidos políticos es importante, ya que fue de 16 puntos; de 35 a 19% en tres años”, consigna el documento.Lo anterior explica la afluencia de menos del 40% de los coahuilenses a las urnas el 6 de julio para elegir diputados. El pronóstico del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana falló casi en veinte puntos, pues calculaba una participación del 58% de la lista nominal, compuesta por dos millones diecisiete mil ciudadanos. El abstencionismo es la primera fuerza electoral (pasiva) del estado. Armando Fuentes Aguirre, “Catón”, abordó el tema en su columna “De política y cosas peores”, “El triunfo del PRI en Coahuila es inexplicable. El triunfo del PRI en Coahuila es muy explicable. ¿Cómo es posible, se preguntan muchos, que los coahuilenses hayan dado su voto al partido tricolor después de lo que ha sucedido en el estado? Primera aclaración: el triunfo no se lo dieron al PRI los coahuilenses; se lo dieron los priistas coahuilenses, lo cual es muy distinto. “Esa victoria, con todo lo contundente y aplastante que haya sido, no debe inspirar una actitud de triunfalismo a los priistas, ni ensoberbecerlos. Lo cierto es que hubo un alto índice de abstencionismo, no porque los ciudadanos de Coahuila sean indiferentes a las cuestiones públicas, sino porque la elección de legisladores, sean federales o locales, no les interesa mayormente, a diferencia de cuando deben elegir presidente de la República, gobernador o alcalde. “En esta elección, como en todas, al PRI le convenía que los electores no fueran a votar, y su deseo se cumplió. Eso por una parte. Por la otra, hay que decir que el PRI es el único partido que en Coahuila ha trabajado para tener una estructura sólida, bien organizada, y por lo tanto eficaz, en tanto que el PAN vive sumido en perpetuas pugnas que lo han debilitado. (…) Abstencionismo, pues, y estructura. Tales fueron las bases en que se fincó el carro completo obtenido por el PRI. Eso no favorece la causa de la democracia. El triunfo del partido tricolor, aunque haya sido absoluto, de ninguna manera implica un voto de confianza para el priismo por parte de los coahuilenses”. “Catón” termina con un advertencia: “Si los priistas reconocen esto, si no caen en la soberbia y la autosuficiencia, podrán hacer frente al gran desafío electoral que les espera: el de la elección de gobernador. En caso contrario ahí están los ciudadanos que en esta jornada electoral no fueron a votar, pero que de seguro lo harán en la siguiente…”. El desaire de los coahuilenses refleja su rechazo a un poder que históricamente ha actuado como apéndice del gobernador de turno y no como su contrapeso. La legislatura anterior legalizó una deuda por más de treinta y seis mil millones de pesos, parte de la cual se contrató con decretos falsos, sin que hasta ahora ninguno de los responsables esté en la cárcel. Para más inri, tres de los diputados que la avalaron volverán a serlo: Francisco Tobías, Shamir Fernández y Verónica Martínez. ¿Votar por congresos así? La respuesta la dieron los coahuilenses con su ausencia de las urnas.



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