Capitolio

Congreso: oídos sordos

La Auditoría Superior de la Federación rinde cada año un análisis financiero al Congreso. El comprendido entre 2000 y el primer trimestre de 2011 observa: “La evolución de la deuda local creció exponencialmente, debido a factores de tipo presupuestario y financiero, relacionados con las mayores participaciones en ingresos federales, principal fuente de pago y garantía de los financiamientos contratados” y “el crecimiento del mercado crediticio destinado a esos gobiernos”, entre otros.Asimismo, advierte: “El elevado endeudamiento representa un riesgo para la sostenibilidad de los financiamientos contratados en el mediano y largo plazo, debido a que los recursos federales constituyen la mayor fuente de ingresos de las finanzas públicas locales (estimados en más del 90.0% del total), además de su débil capacidad recaudatoria actual”.El Análisis del Riesgo señala: “Al cierre de 2010, el saldo de la deuda pública de Coahuila se ubicó en 8,267.1 mdp (…) una tasa media de crecimiento de 26.3 por ciento en relación con el saldo de 2000 que ascendió a 802.9 mdp. La variación se registró de 2007 a 2010 con un monto acumulado de 7,847.1 mdp, que superó en más de 18 veces el saldo de 2006 (420.0 mdp) con una tasa media de decrecimiento anual de 157 por ciento en este periodo”.Para el primer trimestre de 2011, la deuda era de 8,329.3 millones de pesos, “aunque el Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero señala que dicho saldo es de 31,973.1 mdp, al no contabilizar 23,643.8 mdp, lo que significa un 283.9 por ciento superior al saldo registrado en la SHCP. El repunte más importante del período se registró entre 2009 y 2010, cuando el saldo de la deuda se elevó de 1,561.6 mdp a 8,267.1 mdp, una expansión de 5.3 veces en un año, pero mucho mayor si se considera lo publicado por el CESF. Para 2010, la deuda por habitante asciende a 3,008.0 pesos, cantidad que supera en 18.3 veces los 164.3 pesos por persona de 2006”. (Cada coahuilense debe hoy 11,555.33 pesos.)Con la información disponible, la ASF observó “los indicadores de sostenibilidad revelan una tendencia al deterioro, lo que implica un riesgo de las finanzas públicas estatales al comprometer una mayor cantidad de recursos para el pago de la deuda”. Entre las causas para llegar a esa situación, anota: “La deuda pública estatal representa progresivamente un mayor porcentaje del PIB, de las participaciones federales y de los ingresos fiscales ordinarios. Respecto al ahorro interno, la proporción se incrementa cada vez más, debido a que el crecimiento de la deuda es mayor que el ahorro interno”.El déficit creciente “implica una seria restricción a las finanzas públicas locales de las próximas administraciones”. Además, la política de deuda “no guarda correlación con los resultados de las finanzas públicas, debido a que el gasto destinado a la inversión revela que el financiamiento contratado atiende otras necesidades diferentes del gasto de capital fijo”. Mientras Humberto Moreira equiparaba al estado con Nueva York, la ASF reprobaba su gestión, sin saber todavía de los créditos ilegales: “Coahuila presenta deterioro en sus finanzas públicas debido al déficit en sus balances primario y presupuestario, los cuales han sido cubiertos con disposiciones de deuda de corto y largo plazo. (...) la entidad mantiene una alta dependencia de los ingresos federales, los cuales al cierre de 2010 representaron el 92.2 por ciento de los ingresos totales (...), indicativo del bajo dinamismo en la recaudación local”. 


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