Capitolio

Castigo pospuesto

La próxima legislatura federal no presentará cambios significativos en su composición respecto a la actual: el PRI, con 203 asientos, y sus aliados (Verde 47 y Panal 10) subirán de 251 a 260, lo cual les asegura mayoría absoluta. El PAN bajará de 113 a 108 y el PRD de 99 a 56; Morena tendrá 35 y Movimiento Ciudadano 26.

El resto de las curules, para completar las 500, corresponden a Encuentro Social (ocho), a representantes sin partido (seis) y a uno independiente.La interrogante es por qué una ciudadanía descontenta con el gobierno federal no castigó en las elecciones de medio mandato al presidente (Peña Nieto) peor calificado.

En un contexto menos crítico, Barack Obama perdió el año pasado el control del Senado, aumentó su desventaja en la Cámara de Representantes y fue derrotado en estados clave.Existen varias hipótesis para explicar el comportamiento de los electores a uno y otro lado de la frontera.

La primera es que en Estados Unidos sí existe división de poderes y en México no. En nuestro país, el Congreso es todavía un apéndice del presidente, según se vio con las reformas.Si las decisiones del Congreso se toman en Los Pinos, de acuerdo con las cúpulas partidistas, ¿qué aliciente existía para acudir a las urnas el 7 de junio? Ninguno.

La ciudadanía dejó a los partidos repartirse el pastel según sus usos y costumbres. Las Cámaras de Diputados y de Senadores no le importarán al pueblo mientras no lo representen.El triunfo de los independientes refleja que la competencia se concentra en los estados y en los municipios, donde no existe voto duro ni dinero suficiente para ganar una elección cuando la ciudadanía decide participar y tomar el futuro en sus manos.

El voto de castigo en Nuevo León, Jalisco, Sonora y el Distrito Federal fue contundente.¿Puede el presidente sentirse a salvo con mayoría en el Congreso? Para algunos efectos legislativos sí, solo que ahora tendrá una oposición real: la de Morena.

Si el PAN y el PRD se mantienen plegados al gobierno federal perderán más votos y dejarán el camino libre a López Obrador y a otras figuras —Jaime Rodríguez y Margarita Zavala, hasta ahora las más relevantes— para la sucesión presidencial de 2018. Será entonces cuando los mexicanos le pasen la factura a Peña Nieto. 


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