Capitolio

Castigo a los corruptos

Manlio Fabio Beltrones, el interrogador solitario de Mario Aburto, presunto asesino de Luis Donaldo Colosio, en una playa de Baja California; el gobernador de Sonora que entregó a Carlos Salinas el video con un mensaje póstumo de Colosio donde ponderaba a su coordinador de campaña, el cual sirvió de base para nombrar a Ernesto Zedillo candidato emergente; el político condenado al ostracismo por Zedillo; y el ave que resucitó de sus cenizas para liderar al PRI y entrar a la carrera presidencial, exhibió con su renuncia la disfuncionalidad del gobierno de Peña Nieto y la resistencia para castigar la corrupción.

“(Solo) con resultados y honestidad estaremos en condiciones (…) de saldar la deuda social que aún tenemos con la mayoría de los mexicanos”, dijo a la Comisión Política Permanente del PRI, ante la cual presentó su renuncia irrevocable el 20 de junio.

En Coahuila existe un agravio sin castigo: la deuda por más de 36 mil millones de pesos que el exgobernador y exlíder del PRI Humberto Moreira ejerció sin rendir cuentas a nadie ni explicar el destino de los recursos. Una parte de los créditos se contrató con decretos falsos, y los principales colaboradores del exmandatario gozan hoy de cuantiosas fortunas. En Estados Unidos y España existen investigaciones por lavado de dinero con fondos presuntamente robados al estado. Por esa razón, Moreira estuvo en prisión preventiva a principios de año en Madrid.

Beltrones urgió a reforzar “la rendición de cuentas de los servidores públicos, legisladores y gobernantes que emanan de las filas del PRI”. No solo se deben escuchar, sino también atender “las demandas de castigo a la corrupción y a la impunidad”. El reclamo social es justamente ese: llevar a la cárcel a los políticos de todos los signos partidistas que utilicen el poder para enriquecerse, mientras en el país aumenta cada año el número de pobres.

Si el PRI desea recuperar algo de credibilidad y confianza, la condición es que varios de sus gobernadores —en ejercicio y otros que ya dejaron de serlo— sean procesados y encarcelados; no para agradar a las galerías, sino para castigar sus desmesuras. Con ese discurso, los candidatos del PAN en Veracruz, Tamaulipas, Durango y Quinta Roo ganaron el poder. En Coahuila, ese será el tema de las oposiciones para los comicios de 2017.


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