Capitolio

Cambiar de rumbo

Enrique Peña llegó a su segundo informe con una aprobación del 46 por ciento y una desaprobación del 45. Encuestas como la de El Universal/Buendía&Laredo explican el activismo del jefe de Los Pinos en las últimas semanas. Sin embargo, el problema es de origen, no de imagen: Peña es un presidente impopular, como Carlos Salinas lo fue al principio y al final de su sexenio. Entre el 30 de marzo y el 27 de junio de 2012, la opinión positiva sobre el entonces candidato bajó del 65 al 14 por ciento, según Parametría.¿Por qué una caída tan grande (51 puntos) en un lapso tan corto? Elena Poniatowska ofrece una respuesta: “Mientras los medios de comunicación permanezcan en pocas manos, la democracia no será posible en México. La televisión encumbra, la televisión deshace, la televisión rige el destino del país. Los anuncios de televisión nos obligan a usar determinado champú y también nos indican qué consumir. La televisión convierte en héroes a los conductores de noticieros, en verdugos a los manifestantes y a los huelguistas, y en primeras damas a las actrices de telenovela (…)”.Producto de la mercadotecnia, Peña Nieto resultó ser un desconocido para la mayoría de los mexicanos. Las televisoras y algunos periódicos vendieron una imagen, una figura, no un concepto, una idea, un proyecto de país. No de balde, el 64 por ciento de los encuestados por El Universal/Buendía piensa que el gobierno federal debe cambiar de rumbo y solo el 15 por ciento está conforme con el derrotero actual.Frente al cinco por ciento que pondera las reformas en general como lo mejor del gobierno de Peña Nieto hasta ahora, el nueve por ciento las reprueba y el 17 por ciento critica la energética, el aumento de las gasolinas, el gas, la electricidad y la “venta” de Pemex. Entre las acciones positivas y las negativas, el déficit es de 12 por ciento. Sobre el rumbo del país, el 48 por ciento lo califica de “mal/muy mal camino” y el 24 por ciento de “muy buen/buen camino”. El 66 por ciento respondió que los problemas “están rebasando al presidente” y el 28 por ciento que “están bajo control”.En cuanto al desempeño presidencial, el 55 por ciento dijo que es “menos de lo que esperaba”, el 31 por ciento se dio por satisfecho y el 10 por ciento contestó “más de lo que esperaba”. La opinión acerca de Peña Nieto, que en febrero pasado era “muy buena/buena” para el 52 por ciento, cayó al 35, mientras que la negativa aumentó del 28 al 40 por ciento en el mismo lapso.En abril pasado, la encuestadora GEA-ISA informó que el presidente registraba “el nivel más bajo de aceptación entre los mexicanos desde que inició su gobierno, con 37 por ciento”. Guillermo Valdés, director de análisis político de la firma, declaró: “No nos había tocado un nivel de aprobación tan bajo, ni del presidente Zedillo —que en estas épocas andaba en un 50 por ciento de aprobación. Ni de Fox ni de Calderón, no recuerdo la cifra exacta, pero creo que el 47 o 48 por ciento fue lo más bajo de trajimos a Fox y a Calderón”.En declaraciones a Milenio, el ex director del Cisen y autor del libro Historia del narcotráfico en México, señaló como causa del malestar ciudadano la reforma fiscal, pues “afecta directamente a los bolsillos de la gente”, aunado a “un problema de comunicación institucional”. Las encuestas de septiembre-noviembre dirán si el presidente mejoró sus calificaciones después el informe, el proyecto del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México y otros anuncios. El resultado incidirá en las elecciones de 2015. 



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