Capitolio

Caja de Pandora

Con Javier Villarreal Hernández en manos de la justicia de Estados Unidos se abrirá la caja de Pandora. Importado a Coahuila por Enrique Martínez y Morales en el sexenio de su padre Enrique Martínez y Martínez, para realizar tareas menos relevantes, el tamaulipeco fue —dentro de la estructura formal del gobierno— el hombre más influyente del estado después de Humberto Moreira.

El Sistema de Administración Tributaria tenía superpoderes, pues no solo controlaba las finanzas, sino también todas las áreas donde había dinero y la posibilidad de hacer negocios turbios. Por ejemplo, en el carbón.


La entrega de Villarreal a agentes norteamericanos y su posterior presentación ante un juez en El Paso, Texas, pone a Coahuila de nuevo bajo los reflectores de la prensa nacional y extranjera. Después del ex gobernador priista Mario Villanueva Madrid (Quintana Roo) y del ex subprocurador Mario Ruiz Massieu, Villarreal es el funcionario mexicano de mayor rango encarcelado en los Estados Unidos. Pero además, la noticia se publicó el mismo día que el gobierno federal —no los mexicanos— festejaba la aparición del presidente Peña Nieto en la portada de la influyente revista Times.


En el sexenio de Humberto Moreira —incluido el interinato de Jorge Torres López, otro prófugo de la justicia estadounidense—, Villarreal Hernández fue el equivalente a lo que hoy es el secretario de Hacienda Luis Videgaray, solo que en circunstancias y proyectos diferentes. El ex jefe del SATEC tenía libertad hasta para falsificar decretos del Congreso —de mayoría priista— y contratar deuda ilegal; su objetivo era proveer dinero a su jefe y enriquecerse. Videgaray, en cambio, es vigilado por el Congreso, al menos por las fracciones opositoras, y quiere ser presidente.


Para tener una idea de la dimensión del caso que involucra a Javier Villarreal y socios, basta ver quiénes, de la administración del presidente Barack Obama, le fincan cargos por lavado de dinero, malversación de fondos públicos, distribución de sustancias controladas y fraude electrónico: Robert Pitman, fiscal; Steven Whipple, de la agencia antinarcóticos (DEA); Steve McCollough, del Servicio de Impuestos Internos División Houston; y Janice Ayala, de la Agencia de Seguridad Nacional de Investigación (NSA por sus siglas en inglés, a la que Edward Sonwden, ex analista de la Booz Allen Hamilton, acusa de espiar a todo el mundo). Solo faltó el Pentágono.


Para los investigadores de Estados Unidos, el ex secretario del SATEC representa una mina de oro, pues lo que más posee —aparte de propiedades en ambos lados del Bravo e inversiones en paraísos fiscales— es información. No solo sobre la deuda por más de treinta y seis mil millones de pesos que se contrajo durante el gobierno de Humberto Moreira, sino sobre su destino y otros temas sensibles para el gobierno norteamericano como son las drogas y el lavado de dinero, los cuales constituyen riesgos para la seguridad de su país.


Después de su detención e inmediata liberación en Coahuila, el 28 de octubre de 2011, y en un poblado de Texas, en 2012, por circular en un Mercedes Benz sin chapa delantera y con cerca de setenta mil dólares en efectivo, Villarreal Hernández desapareció. Sobre su paradero se tejieron mil hipótesis. Unas lo ubicaban en San Antonio, Cuba y Europa; otras hablaban de una especie de cautiverio forzado y algunas incluso lo daban por muerto en virtud del riesgo que representaba para algunas figuras relevantes de la clase política. Hoy que ya se sabe dónde está, muchos dejarán de dormir tranquilos.


gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx