Capitolio

Bronco arrepentido

Jesús María Ramón Valdés fue un bronco a medias en la sucesión de 2005, lo mismo que Enrique Martínez doce años antes. El entonces diputado federal y aspirante al gobierno calificó el proceso del PRI como una simulación para imponer a Humberto Moreira. El ex alcalde de Acuña compitió en 1999 contra Martínez, apoyado por el gobernador Rogelio Montemayor y José María Córdova, álter ego del presidente Carlos Salinas.


El 14 de junio de 2005, Ramón amenazó con renunciar al PRI: “La cúpula partidista no escuchó ni escucha, se halla ocupada preparando un proceso interno que, dicho sea de paso, ha sido y está siendo severamente cuestionado por diversos actores y sectores representativos de nuestra comunidad”, declaró. Dijo que apoyaría al Partido Unidad Democrática de Coahuila “para vencer la simulación e imposición” y unir “el esfuerzo de todos y cada uno de aquellos coahuilenses que desde muy distintas trincheras anhelan hacer de Coahuila un estado verdaderamente democrático”.


Ramón criticó al PRI por su obstinación y por alejarse de la sociedad. El pliego petitorio que presentó al comité estatal para garantizar la equidad del proceso fue ignorado. “En condiciones verdaderamente democráticas tendría amplias posibilidades de participar exitosamente dentro del PRI, si en su oportunidad así lo hubiera decidido. No así en un juego perverso en el que impera la confusión y la simulación”, advirtió.


Pasada la tempestad, el PRI y Jesús María Ramón olvidaron los agravios. El empresario fue postulado a dedo como candidato a senador en 2006. Su discurso contra la simulación y el anhelo de convertir a Coahuila en “un estado verdaderamente democrático” pasó al olvido. En los comicios de ese año, el PRI perdió la presidencia con Felipe Calderón. La fórmula para la Cámara alta, compuesta por Ramón Valdés y Salomón Juan Marcos, perdió con los panistas Guillermo Anaya y Ernesto Saro.


De cualquier modo, el acuñense ingresó al Congreso federal como senador de primera minoría. Hoy el dueño del Grupo Amistad, dedicado a la construcción de parques industriales, está retirado de la política y ha ampliado sus negocios al ramo vitivinícola. Lo dicho: no cualquiera se atreve a romper amarras y lanzarse por la libre. Menos cuando existen intereses económicos de por medio.


gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx