Capitolio

Borrachera crediticia

En su libro La era de las turbulencias: Aventuras en un nuevo mundo, el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos entre las administraciones de Ronald Reagan y George W. Bush, Allan Greenspan, dice que “discrecionalidad es poder”. Tal aseveración la confirmaron los gobernadores de México en el período de 2008 a 2012, durante el cual las deudas estatales aumentaron de 203 mil 070 a 434 mil 761 millones de pesos, más del doble. Los pasivos registrados ante Hacienda rebasarán este año el medio billón.La borrachera crediticia de los gobiernos fue mayor en los tres últimos años de la presidencia de Felipe Calderón, sin rendir cuentas a nadie. El Distrito Federal, Nuevo León, Veracruz, Chihuahua, Estado de México y Coahuila concentran el cincuenta y seis por ciento del pasivo total registrado hasta el 30 de junio pasado (489 mil 643.4 millones de pesos). Tlaxcala es la excepción, pues aparece en ceros. Campeche, Querétaro, Baja California Sur, Yucatán y Colima son las entidades menos endeudadas.Las obligaciones con la banca privada —la cual se lleva siempre la tajada del león— se adquirieron bajo la regla impune según la cual “el de atrás paga”. La duda, en la mayoría de los casos, es sobre el destino del dinero. En teoría, los créditos debieron utilizarse en obras productivas, pero como la Auditoría Superior de la Federación advirtió desde hace varios años a la Cámara de Diputados, “el gasto destinado a la inversión revela que el financiamiento contratado atiende otras necesidades diferentes del gasto de capital fijo”.Coahuila no es el único estado endeudado ni con mayores pasivos, replica el presidente de la Junta de Gobierno del Congreso local, Eliseo Mendoza. Sin embargo, los presupuestos de las cinco entidades cuya deuda excede a la nuestra son muy superiores. El Estado de México debe casi lo mismo, pero este año ejerció 195 mil 303 millones de pesos, casi cinco veces más que el gasto de Coahuila. Peña Nieto equilibró las finanzas cuando fue gobernador, mientras Humberto Moreira, quien recibió una deuda por apenas 323.5 millones de pesos, las arruinó. Hoy es el llanto y rechinar de dientes.La deuda de Coahuila se cuestiona por tres razones: 1) su monto (con la nueva línea de crédito por 2,500 millones de pesos, se elevará casi a 38 mil millones) y su destino; 2) la contratación de créditos con decretos, sellos y firmas falsos; y 3) la falta de castigo contra quienes, en el sexenio pasado, endeudaron irresponsablemente a los coahuilenses por más de veinte años. La propuesta de crear un Sistema Nacional Anticorrupción, bloqueada por el PRI en el Congreso, abre un resquicio para llegar al fondo de este y otros asuntos.El rescate financiero de los estados ha sido descartado pues, como señala la Auditoría Superior de la Federación, premiaría a autoridades cuya actuación fue imprudente e irresponsable. Los gobiernos locales necesitan, pues, buscar alternativas para superar los conflictos derivados del sobreendeudamiento. Por ejemplo, hacer uso de las atribuciones fiscales concedidas por la Constitución, lo cual les permitiría ser menos dependientes de las participaciones federales. Sin embargo, antes deberán transparentarse, ser disciplinados y atender las demandas ciudadanas para recuperar la confianza de los contribuyentes, la cual es hoy inexistente. 


gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx