Capitolio

Arma de doble filo

Humberto Moreira está libre (no de culpa; de sospecha jamás lo ha estado) porque el sistema lo protege, así de simple. Los señalamientos de que “robó cientos de millones de dólares del erario de Coahuila”, hechos en la Corte del Distrito Oeste en San Antonio, Texas, colocan al ex gobernador en una situación delicada.

La deuda por más de 36 mil millones de pesos dejó de preocuparle, solo en apariencia, cuando la PGR lo eximió por “falta de pruebas” y la “extinción del delito”, sin haberlo investigado.Mas no es lo mismo afrontar la justicia en México que al norte del Bravo.

El lagunero Guillermo Flores Cordero, el ex tesorero Javier Villarreal Hernández y el empresario Rolando González Treviño se declararon culpables de lavado de dinero en Estados Unidos para reducir sus sentencias e incluso purgarlas en libertad. Ahora las baterías apuntan a Humberto Moreira.

González admitió haber conspirado para enviar dinero a Estados Unidos de las arcas de Coahuila durante la gestión de Moreira. Confesó para obtener algunas ventajas, pero además consciente de que el gobierno norteamericano tiene elementos para probar los delitos.

Con Moreira sin poder político y en la mira del Departamento de Justicia, sus adláteres buscan salvar el pellejo.Pensar que Humberto Moreira es un hombre indefenso y sin recursos económicos es pecar de ingenuo.

Moreira posee un arma poderosa: información. Puede ignorar cómo se contrató la deuda —autorizada por él—, pero sabe a dónde fueron a parar cantidades ingentes de dinero: si a los bolsillos propios y a los de su grupo más próximo, el cual tampoco debe dormir tranquilo; si a la compra de votos para ganar elecciones; si al enriquecimiento de empresarios, en particular de medios de comunicación, y de periodistas mercenarios.

Sin embargo, el arma es de doble filo. Hasta hoy le ha servido de defensa, pero puede convertirse en bumerán.

Aún sin aclarar el destino de la deuda ni castigar a los responsables, Estados Unidos puso a Moreira bajo los reflectores. Antes lo estuvo el ex gobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva, preso en Nueva York por lavar dinero del narcotráfico; y en tiempos más recientes, los ex gobernadores de Tamaulipas Tomás Yarrington y Eugenio Hernández.

¿Hasta cuándo las autoridades mexicanas harán la vista gorda? 



gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx