Capitolio

Afán protagónico

La presencia de Enrique Martínez en Coahuila se vuelve cada vez más ostensible. Ser miembro del gabinete presidencial y haber sido juzgado bien como gobernador se lo permiten. Humberto Moreira recibió una deuda por trescientos millones de pesos y la disparó a más de treinta y seis mil millones. Su gobierno adquirió créditos con decretos falsos y por encima del Congreso, que en lugar de repudiar la hipoteca la avaló. En el sexenio de Martínez fueron secuestrados los empresarios Eduardo Olmos Jáquez, padre del ex alcalde de Torreón Eduardo Olmos Castro, Roberto Rodríguez Cruz y el ex presidente municipal de Saltillo Luis Horacio Salinas Aguilera.

La violencia urbana era inexistente o mínima. A ocho años de distancia, Martínez declara que Coahuila, en su gobierno, “fue el estado más seguro del país”. Quizá exagere, pero frente a la espiral de homicidios, secuestros, robos y asaltos en la gestión de Humberto Moreira, Coahuila era entonces la Suiza de América como Uruguay lo fue a mediados del siglo anterior. El ex gobernador inauguró el 6 de diciembre pasado la Clínica Salud Digna de Saltillo junto con Jesús Vizcarra, presidente de la Fundación Vizcarra.

La obra costó dieciocho millones de pesos y ofrece servicios de laboratorio a precios módicos. El gobernador Rubén Moreira no asistió a la ceremonia, pero sí el entonces alcalde Jericó Abramo, su sucesor Isidro López y Enrique Martínez y Morales, hijo del ex gobernador y delegado de la Secretaría de Economía en Nuevo León. El 7 de diciembre, Zócalo publicó en portada: “Empresario vinculado al narco inaugura clínica en Saltillo”. Acompañada de una foto, la nota dice: “Jesús Vizcarra Calderón, ex candidato perdedor a la gubernatura de Sinaloa, y quien fuera señalado en su momento por vínculos con el narcotraficante Ismael ‘El Mayo’ Zambada, inauguró ayer en Saltillo la clínica Salud Digna, Salud para Todos”.

El secretario de Agricultura preside actos y dicta conferencias en la capital de estado y otras ciudades. El 17 de enero trascendió que el fin de semana previo, Martínez asistió a una cena en Monclova, organizada por el empresario Alfonso Villarreal. En la reunión se habría anticipado la derrota del PRI en las elecciones del 6 de julio próximo en la mayoría de los distritos. El PRI perdió el año pasado las alcaldías de Monclova, Frontera —principales cabeceras de la región Centro—, Saltillo, Acuña y Sabinas. En Torreón, el PAN obtuvo más votos, pero la alianza del PRI con varios partidos satélite le permitió conservar el municipio. Martínez ha sido también la comidilla por protagonizar exabruptos en lugares públicos, donde, según testigos, había copas de por medio. En uno, reprochó a Jorge Torres López por las crisis financiera y de inseguridad provocadas por Humberto Moreira y él, como interino. En fecha reciente, reclamó al director de un periódico de Saltillo por la complacencia del medio con su predecesor.

Luego del desencuentro, el secretario de Agricultura y el editor se marcharon juntos. El grupo político de Martínez está de vuelta. Entre otros, lo forman: Abraham Cepeda, director de Conaza; Mario Eulalio Gutiérrez, delegado de Agricultura; Ignacio Diego, director de Firco; Jorge Galo Medina, director de Extensionismo Rural de la Sagarpa; y Rodolfo Aguirre, delegado del Infonavit. Todos fueron marginados de las estructuras de poder desde el sexenio de Humberto Moreira. La pregunta: ¿ayuda en algo al estado su protagonismo?


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