La energía de Baker

El éxito y las moscas de la Ronda Uno (II)

Ayer le comenté sobre la primera licitación calificada por la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH).

Políticamente fue un éxito por lo que no pasó: no hubo desfiles, plantones o pancartas.

Existió abundancia de prospectos para los bloques en concurso, pero además hubo moscas en la sopa.

¿Cuáles? La ausencia de la figura de empate técnico, la carencia de discreción otorgada a la CNH y la falta de riesgo en aceptar las ofertas para los bloques tres, cuatro, seis y 12; aun por debajo de los niveles de participación por parte del Estado.

Pero, ¿y las lecciones? Primero, el motor ideopsicológico del proceso licitatorio fue la desconfianza pública en la administración del patrimonio petrolero del país, junto con pretensiones rentistas basadas en el afán de no malbaratar el petróleo de los mexicanos.

Hay cien cosas que la sociedad tiene que hacer para disminuir esta desconfianza; una de ellas es darse cuenta que el único órgano del gobierno dedicado de tiempo completo a la custodia de dicho patrimonio es la CNH.

En la administración pública, sus profesionistas son los únicos que no están involucrados en otros temas. La idea de que se puede fortalecer su desempeño con la participación de “múltiples instancias” es más que falsa, es destructiva de valor.

Igual que confiar más en la CNH, habría que confiar menos en la Secretaría de Hacienda, cuyos funcionarios evidentemente no pueden distinguir entre renta petrolera y la creación de valor económico.

Sus pretensiones acerca de la participación del gobierno en las utilidades operativas del contratista fueron desechadas por los licitantes, salvo en dos casos de los bloques, dos y siete.

Además de las perlas de carácter político, las moscas de índole licitatoria, hay unas incógnitas de gran envergadura: ¿por qué —repito— 18 de los 25 prospectivos licitantes ya precalificados optaron por no participar?

De igual relevancia, ¿por qué no hubo ofertas en ocho de los 14 bloques?

La sociedad exige una explicación honesta y cabal por parte de la cabeza del sector.

Por último, ¿cuáles adecuaciones al proceso utilizarán para evitar que en la próxima licitación haya las mismas moscas?

g.baker@energia.com