La energía de Baker

Filología comparativa

Hace poco, en MILENIO dije que no hay una palabra en español para la contratación externa de una persona como empleado y expresé mi deseo que Pemex me contratara como jefe de la Unidad Inglés OTC.  Es urgente, insistí, que Pemex deje de ignorar los beneficios del global hiring.

Otra palabra cuya ausencia en castellano es notoria es una que expresa el significado de compromise. El significado es un acuerdo que representa un proceso de acomodarse mutuamente, habiendo empezado desde posturas antagónicas.

Víctor Ochoa, amigo que conozco a través de una serie de direcciones de correo electrónico (cada una correspondía a su condición de empleado en distintas organizaciones públicas y privadas), insiste que transigir en español corresponde a compromise. Bien. Solo que no conozco a nadie que utilice esta erudita palabra. Entonces, ¿un acuerdo sería una transigencia? El diccionario de la Real Academia Española define este término como “aquello que se hace o consciente transigiendo”. Aunque para mí se ve como primo léxico de intransigencia.

Esta semana descubrí que el español y el francés carecen de una palabra que pudiera corresponder a home, un concepto sentimental, no arquitectónico. I’m going home conlleva más que regreso a casa. Homesick es un concepto difícil de expresar con igual sencillez en español, si bien existe nostalgia. 

Parenting en inglés significa el comportamiento en que una persona de mayor edad o experiencia comparte sus apreciaciones a otros de menor experiencia. Así, se ve que se aplica la palabra no solo a los hijos.

Nacha Cattan, periodista de Bloomberg, me propuso hesitate como palabra que carece de traducción directa al español. En la actualidad, algunas petroleras are hesitating ante las múltiples incertidumbres y verónicas léxicas de la Ronda Uno.

También me parece que seguro y seguridad no captan totalmente lo que en inglés se entiende por safe y safety. It was not safe to have been on Deepwater Horizonon April 20, 2015. Parts of Mexico are not safe. I feel safe in Houston.

Para resumir, al parecer el gobierno no ha recibido el parenting necesario para construir un régimen petrolero transparente y fácil de entender. Al contrario, ha insistido en una línea de no compromise con relación a la narrativa cardenista, de acuerdo con la cual la nación debe explotar la riqueza petrolera que es, según se dice, propiedad de todos los mexicanos.

Lo que se observa es que, por la narrativa, el gobierno ofrece a la petrolera una concesión de servicios, no de explotación. El papel de la petrolera es nada más que extraer, no —por favor— producir. Así, en la Secretaría de Energía se ostenta una Dirección General de Exploración y Extracción, dejando de utilizar por motivos transparentemente ideológicos la expresión normal Exploración y Producción. Es de esperarse que PEP se rebautizara Pemex Exploración y Extracción.

Para defenderse ante un tribunal internacional en un momento, el gobierno declara que las reservas son también propiedad de la nación. No quiere repetirse, como tuvo que aceptar, lo que pasó en los 40, cuando parte de la indemnización por la expropiación de 1938 se calculaba según el valor de las mismas reservas que las petroleras de aquel tiempo había registrado como activo comercial. O ¿es que, al parecer, el gobierno construye una safetynet ante la posibilidad de otra expropiación futura?

Es por ello que algunos prospectivos concursantes hesitate, y mientras otros, como Repsol, are staying home.