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Un trabajo de obligación para las mujeres

“No se nace mujer: llega uno a

serlo” Simone de Beauvoir.

 

Y quién dijo o donde está escrito que las mujeres tenemos que hacer el trabajo doméstico?

 Y por consiguiente si tenemos un hogar, hacer esta actividad sin que se nos pague, porque por siglos, según la costumbre de la sociedad patriarcal, se considera una obligación de género.

Esto en alusión al Día Internacional del Trabajo Domestico que se efectuó el 22 del presente y en consideración a la situación que viven las mujeres que son el 91 por ciento que se dedican a ello en México y que se presenta el panorama desigual desde las dos caras; las que asisten a las casas y reciben un salario menor que el mínimo sin prestaciones y las que en su propio hogar no tienen paga,  lo hacen porque es impuesto y muchas veces desvalorado.

Aunque las sociedades se transformen y las mujeres participen en el trabajo reenumerado, ya no sean sólo amas de casa, estas tienen que asumirlo en dobles jornadas; unas dentro del hogar otra fuera de este y a pesar de que otros miembros de la familia también laboren e igual vivan en la misma vivienda, ellos no participan o la hacen con menores horas de dedicación.

Según  la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI, en nuestro país trabajan y reciben salario en este rubro casi dos millones de personas que reciben entre 300 y 600 pesos semanales, teniendo más de 12 horas de jornada por paga, pero no existe ninguna estimación del total de quienes  lo hacen sin recibir dinero.

Esta labor de trabajadores que tienen un pago, está calificada como trabajo informal, que genera en México, 3 mil 61 millones. Mientras el no pagado, representa el 21.7 por ciento del producto interno bruto y se considera que 42.3 horas semanales le dedican las mujeres, mientras algunos hombres 15.2.

En el Congreso que sólo ha intentado modificar las leyes para mejorar las condiciones de estos trabajadores no ha logrado la obligatoriedad para los patrones, ni tampoco se vislumbra un cambio en las costumbres para que no sea una imposición en las mujeres.

Ser trabajadora doméstica en nuestro país es hacer una actividad para las mujeres, cuando es o no pagada mucho se parece a la esclavitud, donde no hay vacaciones, prestaciones, y muchas veces ni el respeto a los derechos humanos.

 

gemmazul@hotmail.com