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Los ricos y poderosos dueños de universidades de Jalisco

Pareciera que los objetivos más importantes y casi únicos de esta vida, es hacerse rico y poderoso, pero en esto  no me refiero sólo a los políticos, tan conocido por todos, que en su mayoría esos son sus fines,  también a los dueños de las universidades de Jalisco. Es decir usted ya tiene la clave para conseguir lo anterior si se dedica a fundar o adueñarse de  una institución de educación superior.

En Jalisco contamos por desgracia con este vivo ejemplo de corrupción, que ha sido solapado y cobijado por sus gobiernos durante décadas y que incluso operan como instituciones de congregaciones religiosas católicas, como empresas familiares heredables, o adueñándose de la que es pública.

Casi todas las prestigiadas, aún las que vienen de otros estados, hacen de la enseñanza un lucro, algunas en mayor o menor medida y representan una de las cargas económicas más fuertes de las familias mexicanas, porque cobran mensualmente como si se pagara una renta de casa en zona residencial. Mientras que los que no pueden pagar dichos costos, viven la angustia de saber si se ocupa un lugar en la pública.  Opción que aún no cubre mayoría de la demanda.

Mientras tanto seguiremos viendo a algunos líderes de estas instituciones, cada vez más ricos, como la élite intocable de Jalisco y como los poderosos  que han traspasado las fronteras educativas, para influenciar en ámbitos decisivos. El colmo es que a veces hasta se les rinden  homenajes  y se les da reconocimiento por impulsar la cultura en la región.

El hecho es que si en verdad estas universidades se interesaran por dar oportunidades a los jóvenes para prepararse, que casi en general ofrecen calidad académica, ¿por qué no aumentar sus porcentajes de becas?, ¿por qué no pagar a sus empleados de acuerdo al cobro que hacen?, ¿por qué no hacer públicas sus finanzas?, ¿por qué cubrir la demanda de lugares?, ¿y por qué no dejar de poner títeres como algunos que se dicen rectores?

Desgraciadamente este sector también es un reflejo de la sociedad que somos o de la que muchos no queremos que sea.