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La muerte se puso de moda

Mencionar a la muerte se puso de moda, porque a ella la siguen la inseguridad, la impunidad, la burla y menos valía por la vida, con eso de las matanzas, desaparecidos, fosas clandestinas que por desgracia se están dando en nuestro país, como si no hubiera justicia y gobierno que aprecie la especie humana y sea capaz de cuidarla. Como si de un sexenio pasado muy malo en seguridad, ahora tengamos que prepararnos para todo, como es tener uno peor.

Como si la muerte fuera la única excusa para arreglar los conflictos entre los más malos y como estuviera tan lejos de los cómplices que permiten se dé. La muerte se dice es parte de la vida, pero es nefasta y terrible cuando es inesperada e injusta, cuando llega por una orden de los que se creen tienen el poder para llamarla, para justificarla y hasta pagar porque exista, aun entre los jóvenes, aun entre los niños, aún entre inocentes y desvalidos.

Morir en México a destiempo se ha vuelto cotidiano, porque los que matan pocas veces se sabe sus nombres, donde están y si realmente hay los medios, la capacidad y voluntad para que estos reciban su merecido. Porque a ellos también la corrupción los hace inmunes de la justicia, al cabo que ni conciencia tienen. 

No olvidemos que gobiernos que no cumplen con la necesidad primordial de las personas como es preservar sus vidas y su integridad, no sirven y no se olvidan por su ineptitud, se desechan y se dejan para que no vuelvan porque son el peor ejemplo de servicio a la sociedad.

Aunque la muerte se puso de moda a la mala, por todos los acontecimientos que estamos enterados, también existe en el sentido alentador, por medio de nuestras costumbres que la honorifican, la hacen aceptarla y recordar a los que se han ido con ella. Por eso el 2 de noviembre es el día mexicano para hacer rituales, para que la memoria regrese a nuestros muertos, a través de visitar los panteones, de hacerles altares, de escribirles calaveritas, de cantarles, dejarles comida, rezarles y nunca más olvidarlos, como un patrimonio de ese que dice la ONU es ya de la humanidad.

La muerte llega y se va, debe llegar cuando sea, cuando nuestro cuerpo decaiga, no cuando otros lo decidan, así de malos son como para quitar la vida. ¿Para qué queremos a un ser maligno si ya lo son miles de mexicanos asesinos de calle, de bandas y hasta de cuello blanco?   

gemmazul@hotmail.com