Letrasgem

Con dedicatoria para los que no leen

El compromiso con la lectura es aún desdeñado por los mexicanos, a pesar de 28 ediciones de ferias de libros que se han dado en esta ciudad y que dicen sus organizadores sigue siendo un éxito, como es la última con 767 mil visitantes. La incongruencia  de estos resultados es lo que dicen investigaciones, que nosotros leemos 1.5 libros al año. ¿Quiere decir que para todo esto alcanzan estos eventos? Lo cierto es que no existen mecanismos serios y masivos para impulsar la lectura en estas ferias, más que para sus ventas y difundir la cultura de los países invitados. Ni tampoco podemos celebrar éstos, cuando el compromiso con la lectura no solo no se da con libros, simplemente con cualquier publicación como es el caso de esta, que son menos los que en un diario leen las columnas de opinión. ¿Qué le pasa al mexicano que no lee, en qué ocupa su tiempo? Según estudios le dedican en promedio diario 4 horas a la televisión, 2 horas al internet o redes sociales, 8 o más horas a trabajar, 8 horas al trabajo doméstico. Los que leen más por necesidad son los estudiantes, los trabajadores vinculados con contenidos y al final quedan los que  gustan de la lectura y la ven como un placer imprescindible. Haga un análisis rápido de sus allegados, se dará cuenta que aunque tenga gente a su alrededor que son profesionistas, trabajadores especializados, que están en activo, no son muchos con los que puede conversar de lecturas, menos aún sobre libros. Y estos son los que se supone son más proclives para leer, que desde luego no es condición ni determinación. Me he dado cuenta que esta situación empeora cuando se trata de mujeres, ya que se reduce aún más la cantidad de personas, que desde luego también leen y no es condición de género pero que muchas son presas de lecturas banales y de chismorreo. Los periódicos, parece ser, siguen siendo preferencia de los varones. No digamos el tiempo que le dedican a las telenovelas, que en sí no es mala la distracción, sino las tonterías que difunden.He tenido experiencias poco motivantes para fomentar la lectura a través de la creación de clubes de libro, han sido tantas las invitaciones como las negaciones a integrarse. He formado pocos grupos de éstos y ahora pertenezco a uno que es la excepción a mi teoría, agradezco a las integrantes por el llamado y la perseverancia que hace que todas pasemos momentos agradables gracias a los libros. Esto es el ejemplo de lo que la sociedad puede hacer con los libros. La lectura a través de cualquier publicación, en especial los libros impresos o electrónicos, son unas de las principales herramientas para informarnos, entretenernos, formar opinión, adentrarnos en el tiempo, en la ficción, en la imaginación y en las maravillas creativas de la narrativa. De todo esto se pierde el que no lee, pero al fin ni siquiera de esto se enterarán porque no leen. Sin embargo a los que sí lo han hecho, los invito a que dejen la comodidad y hagan que su mente se esfuerce al leer, porque eso también ayuda a ejercitar su cerebro.

 

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