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Vivir para leer a un genio

Tenía 53 años escribiendo y sin ser mexicano tenía algo o mucho de ello, porque bajo la atmosfera de la Ciudad de México se inspiró para redactar la mayoría de sus obras que fueron más de 50 y también la principal, la novela que le dio prestigio: Cien años de Soledad, equiparada con el Quijote, tan importante como considerada de las obras clásicas de todos los tiempos.

Gabriel  José de la Concordia García Márquez, escritor, novelista, cuentista, guionista, periodista y Nobel de Literatura colombiano, escogió nuestro país para vivir sus últimos 50 años de 87 que vivió, lo hizo porque aquí se le acogió como a muchos que buscan una segunda patria después del exilio, después de sus ideas de izquierda, de la negación de Estados Unidos a la visa, después de la crítica de algunos por su amistad con Fidel Castro, después de sus inicios como periodista en la pobreza  y después de vivir en París, Colombia y Nueva York.

Aunque su muerte se tardó 15 años más desde que le diagnosticaron un cáncer linfático en 1999,  desde que lo supo se dedicó incasablemente  a escribir sus memorias y dos obras más, porque consideró que el tiempo se le acababa, así fue que el 17 de abril murió su cuerpo, pero su huella en sus obras no tendrá tiempo, el que los humanos tenemos para  admirar a los que saben contar historias.

Quizá usted como yo, seamos solo lectores comunes, que sigamos maravillándonos con las obras de este gran escritor, que no entendamos por qué sus libros no sean tan leídos  en nuestro país y algunos sólo tengan el recuerdo de haberlo hecho por exigencia o que se tiene la creencia de que son complejos. Pero eso no es más que un pretexto de los flojos que no quieren leer, porque en sus obras se puede experimentar toda clase de sentimientos y estados de ánimo.

Vivir para leer un genio como García Márquez tiene tanto sentido como el placer de disfrutar cualquier arte, afición o gusto por sentirse feliz,  la diferencia es que en México no se  enseña el gusto  por los  mejores  escritores que ha dado la lengua española, como ha sido el mencionado. Aunque sé que en preferencia de parte de  críticos y lectores hay excepciones, pero creo que en García Márquez  los hay pocos.

Un  gracias satisfactorio y un lamento de adiós para un enorme literato, comunicador y hombre sencillo que escogió a México para crear, vivir y morir.

gemmazul@hotmail.com