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Un Jesús ausente

Cuando sé que este mundo, en este México y muy cerca de mí, existen seres que no viven con justicia, dignidad, ni siquiera con lo suficiente para sobrevivir y que hay otros que se aprovechan de ello, que viven a costa de estos, en situaciones de opulencia y que esto ha sucedido como parte de nuestra historia, como un mal endémico de nuestra especie, me pregunto, ¿cuál es la solución?

Y es precisamente en estas épocas de creencias cristianas, en que sale a relucir la religión como respuesta supuestamente infalible. La que atribuye a un ser divino que vino como humano para salvarnos llamado Jesús, que dicen también es Dios y que por eso hacemos alarde de la Navidad y seguimos recordándolo, a pesar de que eso sucedió hace 2014 años. Y que por desgracia después de ello el mundo sigue peor, parece ser que su eficacia se esfumó ahora y que sólo se convirtió en costumbre y simples palabras.

Pero si sigo buscando respuestas por otras partes me dirán que antes y después de Jesús ha habido otros iluminados que estuvieron aquí y que también dejaron muchas palabras para reflexionar y seguir en la acción, que sus vidas han sido un buen ejemplo, que también se recuerdan y se veneran.

Aunque lo sé, después de todos estos seres extraordinarios que han sido la razón para crear las principales creencias del mundo, nosotros seguimos mal y algunos incluso esperan la llegada del mesías y otros con la gran incógnita de entender los tiempos de estos, que nos damos cuenta que ahora se necesitan más que nunca, ¿por qué siguen ausentes?

Es precisamente la ausencia de bien lo que predomina y con ello el testimonio del fracaso de las religiones del mundo. Porque son sus representantes los más defectuosos y alejados de sus preceptos, los más cercanos a los placeres terrenales. Por eso ahora han aumentado los que no tienen religión.

Pareciera entonces que las soluciones no están  en esa clase de mundo que mencionan los creyentes y que debemos aterrizar en cuestiones más posibles y reales. Somos una especie que se deja olvidar por el bien y le basta el hedonismo, que vive el individualismo y lo disfruta.

El Jesús que nos han inculcado, del cual muchos siguen ritos y oraciones, ahora está más ausente que nunca, es por eso que es más reclamado, es por eso que es más cuestionado y que es tan difícil de entender. “¿Por qué Jesús no vuelves a la Tierra, si en este mundo hay más religiones que niños felices?” Es por eso que la canción de Ricardo Arjona sigue teniendo razón y está vigente.

Jesús ausente no nos sirve en esta sociedad de dirigentes que no siguen sus preceptos, en la delincuencia organizada que hace lo contrario y en toda esa sociedad de hipócritas que dizque cristianos y no saben hacer el bien ni a los más cercanos.

 

gemmazul@hotmail.com