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Detrás de un hombre en la política, una mujer

Y en la vida cotidiana igual?

En la historia de México no se registra una mujer en la presidencia, ni tampoco la representatividad equitativa de su participación, porque el desarrollo de las mexicanas en la política no es equiparable a los 60 años en que se nos reconoció el derecho al voto y a hacer votadas. Es decir, ha sido lento y con el esfuerzo doble o triple que sus compañeros.

Desde 1953 que se abrió el camino en este ámbito para las mujeres, aunque ya habíamos tenido presidentas municipales y diputas como minorías, hasta 1979 tuvimos a la pionera en la gubernatura, para esperar 1988 en que se postulara a la primera en la presidencia de la república, que hasta hoy vacante. ¿Cuánto más esperar?

Actualmente el 23 por ciento de los funcionarios públicos son mujeres y existen cifras semejantes para la cantidad de diputadas y senadoras del país. No contamos con gobernadoras y solo dos secretarias de estado. Aunque se ha conseguido la implementación de la cuota de género en los partidos, el Instituto de la Mujer y otros paliativos como el nuevo otorgamiento del Premio Elvia Carrillo Puerto para las que ayuden en la consecución de los derechos humanos e igualdad de género, no ha sido ni será suficiente, sino se llevan a cabo estrategias que incluyan a todos para concientizar sobre la valía de la mujer en los diferentes ámbitos.

Festejar el aniversario de el otorgamiento de este derecho, es más bien tener una visión sesgada y conformista, es seguir los lineamientos del machismo en la política, predominante en todos los hombres con diferentes niveles, porque para una mitad de población aún no se refleja lo que necesitamos.

Y aunque la mayoría de las mujeres que actualmente vivimos en el país, nacimos ya con ese derecho, no incluye la concientización de lo que significa, porque las mujeres con capacidad de liderazgo, de toma de decisiones masivas son las que realmente pueden hacer más, por mejorar nuestras condiciones, que aún siguen teniendo parecido a las de hace 60 años.

Las mujeres en la política son pocas y no todas con visión a favor de la mexicanas, por eso no pueden seguir estando detrás de los hombres, por el bien común de nuestro género.