Garra de León

: Resulta que Carlos Medina Plascencia tiene asuntos que no estaría de más explicar antes de tomar el cargo como síndico de la nueva administración municipal. Tiene deudas y juicios pendientes.

: El panista no quiso emitir una postura pese a que se le solicitó su versión. Se limitó a decir que no iba a volver a contestar. De acuerdo a información oficial, el panista debe casi 20 millones de pesos de los años 90 a Nacional Financiera y un par de bancos más, por el financiamiento que cubrieron para la apertura de la empresa Medina Torres S.A. de C.V. que surgió luego de los problemas financieros de Suelas Medina Torres. Solo le cambiaron el nombre.

: Y aunque en la demanda de Nafin no aparece concretamente el nombre de quien será el primer síndico en la próxima administración municipal, Carlos Medina Plascencia es accionista del 50 por ciento tanto de la empresa Casor de León S.A. de C.V., que es una de las codemandadas, así como de Medina Torres S.A. de C.V., a la que Nacional Financiera le prestó los 20 millones de pesos que nunca pagó.

: Total que ahora estaría bien explicarles a los leoneses a quienes va a representar los próximos tres años, su estatus legal. Y por supuesto, dar su versión de los hechos. Decir exactamente cuánto debe y en qué condiciones dejaron de pagar él y sus hermanos a Nacional Financiera, los motivos y la forma en que pretenden concluir el juicio que ya lleva muchos años.

: Mientras tanto en el PAN, ya definieron que será el próximo 16 de agosto que se defina quién será el nuevo dirigente estatal del partido. Lo elegirán el mismo día que se defina al nuevo presidente nacional panista. Esta semana los interesados tendrán que inscribirse y se definirá el proceso mediante el cual será seleccionado quien abandere al partido blanquiazul.

: A los que de plano las capacitaciones de Derechos Humanos les sirven para dos cosas: para nada y para nada, es a los policías municipales. El martes detuvieron arbitrariamente al reportero de MILENIO, Guillermo Villegas, por hacer su trabajo periodístico.

: En primer lugar pareciera increíble que los policías actuaran de esa manera como si no conocieran a Guillermo Villegas que lleva más de 15 años cubriendo la fuente policiaca, viéndolos prácticamente diario y acudiendo a los operativos exactamente como lo hizo el martes. Total que las agresiones, los insultos y la actitud fueron por demás innecesarias.

: El reportero ya acudió ayer a interponer su queja ante Derecho Humanos, pero su intención más que se castigue a personas en concreto, es que no se vuelva a repetir el hecho no solo con los reporteros, sino con los ciudadanos en general. Si así tratan a las personas de los medios de comunicación, que se supone conocen y que están trabajando, imagínese usted la forma en que tratan a los detenidos quienes evidentemente no van a exhibir con pruebas contundentes el trato de los elementos.

: En realidad no sería la primera vez que la Procuraduría de Derechos Humanos emite recomendaciones a la Policía Municipal de León. Lo que parece que al final poco efecto tiene, pues demuestran que ni siquiera son tomadas en cuenta.

: Lo que parece que también poco efecto tiene, es el peso del alcalde Octavio Villasana quien sigue sin dar pasos firmes en la administración municipal. O al menos eso parece. Hay incidentes por todos lados y en todas las direcciones. Cuando no es la Policía, es Obra Pública, o Desarrollo Urbano o Movilidad, total que siempre hay algo que resolver y a alguien a quien enderezar.

: Y es que estas acciones terminan por dar una mala imagen a la administración municipal. Los panistas insisten en que de plano, parece que después de la derrota del pasado 7 de junio los funcionarios municipales regresaron con el fracaso como estandarte, acompañado del desinterés. A los que antes se les veía participativos ahora pocas veces opinan, ya no se les ve proponiendo cosas para el Municipio, no hay impulso, no hay interés. Pareciera que lo único que quieren es que llegue el 9 de octubre e irse cada quien para su casa. Total, no ganaron nada, no hay nada qué perder.