Garra de León

: Por 2 mil 500 pesos se puede amenazar, golpear y hasta patear a un reportero incluso en su propio lugar de trabajo. Ese es el mensaje que se manda con la sentencia condenatoria a José Samuel Ornelas Martínez y Joaquín Oswaldo Valero Garnica quienes enfrentaron un proceso legal en el que la Fiscalía pedía el mayor castigo posible pero que quedó en algo muy menor tras haber confesado lo que le hicieron a Karla Silva el 4 de septiembre de 2014.

: El Juez de Control, José Luis Argüello, los dejará encarar su castigo en libertad, tal como ya lo hace desde enero pasado Luis Gerardo Hernández Valdenegro, el otro implicado en las lesiones causadas a la reportera de El Heraldo.

: El martes el juez determinó la culpabilidad de los dos hombres y ayer jueves dictó que fuera pagada con tres años y 11 meses de prisión que es conmutada al depositar 2 mil 500 pesos de fianza y realizar trabajo comunitario.

: El trabajo comunitario tendrá que ser en una institución sin fines de lucro ya sea privada o pública. El juez también dictó que este trabajo no puede humillarlos o denigrarlos, algo que ellos sí hicieron con la periodista.

: Luego de una audiencia de cuatro, el juez dictó una sentencia que generará un antecedente en la historia de la procuración de justicia en Guanajuato.

: Aquel día de septiembre en las oficinas de la corresponsalía de Silao mientras trabajaba, tres hombres llegaron a agredirla a ella y a su compañera Adriana Elizabeth Palacios.

: Silva Guerrero tuvo 14 lesiones calificadas. Desde hematomas y un esguince hasta un traumatismo craneoencefálico que puso en riesgo su vida. Por si fuera poco, también las robaron.

: Es de esperarse que el capítulo no se cierre con la sentencia, aún hay muchas preguntas en el aire y en la cancha del Congreso está si el alcalde Enrique Benjamín Solís Arzola se quedará sin consecuencias.

: El líder de la Unión de Comerciantes Ambulantes de la Zona Piel, Alfredo Reséndiz, fue ayer a Presidencia Municipal y con un tono provocador, tuvo un altercado con la regidora Beatriz Manrique y el síndico Eugenio Martínez.

: Reséndiz comenzó a señalar a Beatriz Manrique y Eugenio Martínez con un grupo de señoras que lo acompañaban. El síndico le dijo ‘mucho gusto señor Reséndiz. No tengo el gusto de conocerlo pero sé que usted habla muy mal de nosotros’, ante lo que el comerciante respondió agresivamente. Le gritó que eran servidores públicos y les gustara o no, estaban para servirles.

: Hace unos días que el comerciante dice que los del Partido Verde, en específico Martínez y Manrique, quisieron comprar su voto con playeras del partido.

: La regidora no dudó en responder, con un tono mucho más moderado que el de Reséndiz, y le dijo que ella podía salir a decir la verdad en cualquier momento. “Tú sabes cómo fue. Tú fuiste personalmente al partido y me pediste playeras porque dijiste que querías apoyar, y yo misma, de mis propias manos te entregué las playeras, y ahora vienes a mentir que te quise comprar. Sé honesto”. Ante lo que Alfredo Reséndiz se quedó mudo y con el asombro de las mujeres con las que antes hablaba mal de los ecologistas, se retiró murmurando entre dientes y apretando los puños.