La violencia que descontroló al gobierno, tiene origen en la impunidad

De acuerdo a datos de INEGI, el principal problema o preocupación que aqueja a los mexicanos en este momento es la inseguridad, con un 58.1 por ciento.

A pesar de que el presidente de la República decidió tratar de evadir en lo posible las declaraciones, cifras y hechos relativos a la inseguridad en los medios masivos de comunicación, la medida federal no logró una disminución clara sobre la percepción de inseguridad que viven los mexicanos. Por el contrario, la percepción social sobre la inseguridad creció. Según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública, del INEGI, (la más confiable en el país sobre percepción de seguridad), los mexicanos cada año se sienten más inseguros. Veamos las causas.

Según esta encuesta, en 2012, el 66.6 por ciento de los mexicanos se sentía inseguro. Para 2013, el porcentaje de la población que percibía inseguridad subió al 72.3 por ciento. La cifra volvía a crecer de nueva cuenta para que hoy el 73.3 por ciento de los mexicanos mencionara sentirse inseguro. Todo muy a pesar de que la presidencia de la República decidió evadir, en lo posible, las referencias directas sobre este delicado problema en medios masivos de comunicación.

Incluso, de acuerdo a datos de INEGI, el principal problema o preocupación que aqueja a los mexicanos en este momento es la inseguridad, con un 58.1 por ciento. Se trata de un indicador que también creció en los dos últimos años. La apuesta de la presidencia -interesante- de bajar el tema del narcotráfico y la inseguridad de los discursos y declaraciones ante los medios masivos de comunicación, no contribuyó como se esperaba a la disminución de la percepción de inseguridad entre los mexicanos, según lo reflejan los datos oficiales de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública, del INEGI.

Entonces, ¿qué ocurre? Que la tolerancia a la corrupción y al crimen organizado de los gobiernos federal, estatal y municipal de todos los partidos e ideologías, y los delitos del fuero común –el robo a particulares- se imponen hoy sobre cualquier política de comunicación. El problema fundamental que vive el país tiene que ver con la impunidad con que actúan quienes se dedican al narcotráfico, los gobernantes que saquean las arcas del erario, las bandas dedicadas al robo, la extorsión y el secuestro. En suma, esta espiral de violencia que tiene en franco descontrol a los gobiernos federal, estatales y municipales, se origina en la terrible impunidad que reina en todos los ámbitos y poderes del gobierno. En efecto, es un problema de Estado.

Una forma de medir la impunidad, es mediante la llamada “cifra negra”, que comprende los delitos que no se denuncian o no inician averiguación previa. Para conocer este problema, se utilizan las encuestas de victimización, ya que las procuradurías únicamente miden la incidencia delictiva con base al número de denuncias, que por lo general es mucho menor al número de delitos que efectivamente ocurren.

En 2013, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) del INEGI, hubo 22.5 millones de víctimas de algún delito en México. Incluso, según los datos oficiales de la ENVIPE, en 2013 se denunciaron únicamente el 9.9 por ciento de los delitos. No obstante, sólo el 62.7 por ciento de las denuncias presentadas terminó en una averiguación previa. El 37.3 por ciento de las denuncias restantes no siguieron el proceso legal correspondiente debido a causas atribuibles a la autoridad, como los largos tiempos de espera, la hostilidad de los funcionarios del ministerio público para con la víctima, trámites largos, difíciles y tortuosos, desconfianza en la autoridad, etc. Los datos oficiales nos dicen que el 93.8 por ciento de los delitos ocurridos en 2013 no fueron denunciados o no iniciaron averiguación previa. Este es el nivel de impunidad en nuestro país: el 93.8 por ciento de los delitos que ocurren en México quedan absolutamente impunes.

La mitad de las averiguaciones previas en nuestro país, no resuelven nada. Un 25 por ciento más, se mantienen en trámite. Únicamente el 7.5 por ciento de la averiguación previa sirvió para poner al delincuente a disposición de un juez. Esto se traduce en que ¡sólo el 0.46 por ciento del total de delitos cometidos en México son debidamente sancionados! Frente a esta realidad, ¿qué política de comunicación podría generar la percepción de mayor seguridad? Definitivamente… ninguna.

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