Las villas de la corrupción y el “mal socio”

Durante la comparecencia con empresarios que tuvieron los candidatos a presidentes municipales de Zapopan, se les cuestionó sobre su postura respecto a las Villas Panamericanas. Decía el empresario que conducía el intento fallido de debate, “que todo parecía que el gobierno era un mal socio para empresarios”, refiriéndose al caso de las Villas Panamericanas. Habrase visto mayor cinismo. Que ahora ciertos empresarios califiquen de mal socio al gobierno en un proyecto que violó todos los reglamentos municipales de construcción, que se pagó con dinero de la Inmobiliaria y Promotora de Interés Público del Estado de Jalisco (Iprovipe), a pesar de no tratarse de vivienda de interés social. Un proyecto inflado en varias veces su costo real, mediante el cual perdió el gobierno (con dinero que los trabajadores de Jalisco aportaron para su pensión y jubilación) y ganan ciertos empresarios acostumbrados a inflar costos y, mediante el tráfico de influencias, edificar lo que los planes parciales de desarrollo expresamente prohíben.

Otro de esos negocios “al Estilo Jalisco”. El caso de Villas Panamericanas acusa flagrantes irregularidades desde su inicio, sin autoridad que sancione aún tanta fechoría. Las Villas Panamericanas se construyeron en un área de recarga de mantos freáticos. Es decir, en un lugar estratégico para la captación de agua fluvial y abastecimiento en diversos pozos de la ZMG. Especialistas han señalado que el suelo donde se encuentran asentadas las Villas Panamericanas es poroso debido a la filtración del agua en la Zona. Además, las Villas se construyeron en una zona con un uso de suelo para áreas verdes, huertos y granjas de baja densidad, con una habitabilidad proyectada para 75 habitantes por hectárea, mientras que con el “elefante blanco” panamericano se eleva la cifra a 426 habitantes por hectárea. Irónicamente, bajo todas estas condiciones, se levantó a sobre precio un complejo habitacional que sencillamente no podía habitarse. Eso sí, con dinero ordeñado al Iprovipe y al Ipejal, mismo que nunca debió destinarse a este fraudulento negocio.

Las Villas Panamericanas no cuentan con el permiso de habitabilidad y el estudio de impacto ambiental, y se encuentran enredadas en diversas suspensiones administrativas, promovidas por vecinos del fraccionamiento Rancho Contento y Conciencia Cívica, que prohíben la habitabilidad y comercialización de las Villas y la suspensión de los contratos firmados por el gobierno del Estado para la construcción de este complejo. Así que, antes de que los candidatos a Zapopan debatan qué fin se les dará a las Villas Panamericanas, tendrían que deslindarse responsabilidades de tanta irregularidad y reparar el daño causado al dinero de los trabajadores de Jalisco.

Recordemos que para este elefante blanco se dispusieron ilegalmente 690 millones de pesos de la “gallina de los huevos de oro”, el Iprovipe. Además, otros 340 millones del Ipejal, la “caja chica” en el Sexenio de la Corrupción. Tanto en Iprovipe como en Ipejal se realizó el desvío de los recursos aportados por los trabajadores para un proyecto sin viabilidad. Razón por la que el desarrollador de las Villas Panamericanas, Corey Integra, no obtuvo créditos por los bancos, debido a que se trataba de un proyecto de alto riesgo, con muchas inconsistencias jurídicas, donde sólo se podría meter a fondo perdido el dinero que los trabajadores aportan para su pensión y jubilación. Aún así dicen que el gobierno es un mal socio.

No obstante, lamentablemente, los candidatos al gobierno de Zapopan se debaten en una falsa disyuntiva: qué van a poner ahí. El centro del debate debería ser ¿quién va a pagar por toda la larga lista de irregularidades, violaciones y desvíos? ¿Quién va a responder y a restituir el enorme daño patrimonial y ambiental? Más de mil millones de pesos malversados y severos daños ambientales que hoy están en flagrancia. Pero en Jalisco, el que la hace, no la paga. Así que no habrá procuraduría, fiscalía, contraloría o auditoría que castigue los atracos multimillonarios, la ordeña al dinero de los trabajadores efectuada a Iprovipe e Ipejal y seguramente quedará impune cuando decidan si hacen de las Villas un hospital, un centro de tecnología o cualquier otra ocurrencia…

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