Una segunda fuga, “imperdonable”

La noticia de la segunda fuga de un penal de máxima seguridad, de Joaquín Guzmán Loera, alias el El Chapo, viene a representar un caso único en toda la historia penitenciaria del país. La noticia, junto con el escandaloso caso de Ayotzinapa y la “Casa Blanca”, constituyen los hechos de mayor resonancia durante lo que va de la gestión del presidente de la República. Todos versan sobre una misma materia y problema: la corrupción e impunidad que reina en nuestro país; lo que evidencia la fragilidad del Estado de Derecho y, por consecuencia, de la necesaria autoridad del gobierno.

Ante la gravedad de los hechos, surge la pregunta, ¿debería renunciar el Secretario de Gobernación? De acuerdo al artículo 27, de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, a la Secretaría de Gobernación corresponde “Ejecutar las penas por delitos del orden federal y administrar el sistema penitenciario federal [Art. 27, Fr. XXIII]”. No obstante, lo que sí queda claro es que resultará muy difícil que el Gobierno de la República imposibilite la extradición de El Chapo Guzmán –ante una eventual reaprehensión–, tanto por la evidente vulnerabilidad de nuestro sistema penitenciario, como por el hecho de que antes de su segunda captura (22/Feb/2014) era el criminal más buscado por los Estados Unidos, lugar que ocupó inmediatamente después de la muerte de Osama Bin Laden.

Ahora bien, incluso para el más ingenuo, la fuga de El Chapo Guzmán despierta muchísimas dudas. Un túnel de mil 500 metros de longitud, 10 metros de profundidad, 1.7 metros de altura y 80 centímetros de ancho, equipado con ventilación, iluminación y tubería PVC, que pasó de noche para las autoridades. Habría que considerar que el Gobierno Federal tenía bastantes antecedentes de su característica habilidad como escapista: su fallido intento de fugarse del entonces penal de máxima seguridad de Almoloya de Juárez (hoy El Altiplano), en noviembre de 1995. Su escape del penal de alta seguridad de Puente Grande, Jalisco, el 19 de enero de 2001. Así como su primer escape de la Secretaría de Marina (cinco días antes de su segunda captura hecha el 22/Feb/2014) por un túnel de aproximadamente 3 kilómetros de longitud, que construyó debajo de la tina de su residencia y que conectaba al desagüe pluvial.

Si el Presidente decide mantener al Secretario de Gobernación, terminaría por evidenciar la obscena impunidad que reina en nuestro país [nadie es responsable en la función pública]. En febrero de 2014, el propio presidente calificó una posible segunda fuga de El Chapo como “imperdonable”... Exactamente, así es.

 

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