Otro “robo del siglo”

Un nuevo negocio “al estilo Jalisco” se está fraguando, pero ahora en la sede del “robo del siglo” [Vega Pámanes dixit], es decir, en Ciudad Judicial, que debiera ser la catedral del respeto a la ley y de la observancia escrupulosa de los procedimientos. Se trata de un concurso de contratación para la operación del estacionamiento de Ciudad Judicial, bajo la modalidad de concesión. Un negocio de aproximadamente 10 millones de pesos al año.

Las bases del concurso para la Concesión del Estacionamiento se publican el lunes 20 de abril, en el Boletín del Consejo de la Judicatura. En estas bases que no fueron aprobadas por el Pleno (no hay acta con la firma de los consejeros que lo demuestre), se establece que a las 10:00 horas del día siguiente, martes 21 de abril, se llevaría a cabo una reunión en el estacionamiento de la Ciudad Judicial para los interesados en proporcionar el servicio. Obsérvese la prisa, no se otorgan ni 24 horas para que se socialice entre las posibles empresas interesadas la convocatoria emitida, cuando ya se pide que los interesados asistan ¡al día siguiente! a una visita que, de no acudir, los deja fuera del proceso de licitación. ¿Cómo podrían normalmente interesarse las empresas del ramo, y reunir sus documentos para participar en la convocatoria, si no se les concede ni ¡un día! para reunir sus documentos? Una convocatoria que huele a albazo, a contubernio y corrupción.

Además, la convocatoria de marras nunca circunstanció en qué estacionamiento se celebraría la reunión convocada para el martes 21 de abril; esto debido a que la Ciudad Judicial cuenta con dos estacionamientos separados por aproximadamente medio kilómetro. Por esta razón, una empresa fue descalificada debido a que llegó apenas minutos tarde (Tiempo y Tecnología, S.A. de C.V.), pues se presentó en el estacionamiento “que no era”. De esta manera, las arbitrarias medidas que se les aplicaron a los concursantes sirvieron para dejarle la “cancha libre” a la empresa Soluciones Inmobiliarias S.A. de C.V. La única que misteriosamente tenía todo listo para atender la convocatoria, una que no daba ni un día para que acudiera otra empresa interesada. Así que la única empresa que queda (Soluciones Inmobiliarias), es una vocacionada para la construcción inmobiliaria, misma que no acredita saber o haber operado un estacionamiento.

Además, a la Comisión de Adquisiciones del Consejo de la Judicatura la dejaron fuera del proceso de la convocatoria. Una convocatoria amañada que resulta de una sesión de la que no hay acta firmada, ni versión video grabada que compruebe que efectivamente ocurrió… ¡una raya más al tigre!

 

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