Algunos de los retos de Alfaro en Guadalajara

Los 125 alcaldes que resultaron electos en el pasado proceso electoral ejercen funciones a partir de este jueves. No obstante, resulta especialmente relevante el caso de Guadalajara por las altísimas expectativas depositadas en el nuevo gobierno, y –a su vez– los grandes y complejos problemas que aquejan a la capital del Estado de Jalisco. En ese sentido, es importante destacar que Enrique Alfaro acredita tener la confianza del 68 por ciento de los tapatíos y gozar de un 74 por ciento de opiniones positivas sobre su persona, de acuerdo a la encuesta publicada el día de ayer por MURAL. Se trata pues, de niveles inusitados si lo observamos en perspectiva comparada. Veamos. De acuerdo al mismo ejercicio hecho por MURAL (29/Sep/2012), el 35 por ciento de los tapatíos manifestaban confiar en Ramiro Hernández, en vísperas del inicio de su gestión como presidente municipal. De igual forma MURAL publicaba, el 31 de diciembre de 2009, que el 56 por ciento de los tapatíos señalaba confiar en Aristóteles Sandoval a escasos días de ejercer el cargo como Alcalde de la Perla Tapatía. Como se aprecia, la confianza y expectativas de la ciudadanía en el nuevo gobierno municipal de Guadalajara es extraordinaria.

Sin embargo, los problemas que tendrá que enfrentar este gobierno son –en la misma media– poco alentadores. El Ayuntamiento de Guadalajara acusa tener una excesiva burocracia, que ha crecido de manera exponencial los últimos 15 años. Así pues, mientras que en el año 2000 la nómina representaba el 38 por ciento del Presupuesto, para 2015 la nómina pasó a absorber el 54.9 por ciento del Erario municipal. Es decir, el gasto en burocracia pasó a representar casi 17 puntos porcentuales más. Lo anterior afectó de manera superlativa la inversión en obra pública, que es cada vez es más escasa y –de igual forma– necesaria. En retrospectiva, destaca que mientras que Alfonso Petersen en 2009 destinó 303.5 millones de pesos (mdp) en obra pública, que representaron el 6.7 por ciento del Presupuesto, para 2015 la inversión a este rubro comprendió tan sólo el 3.2 por ciento del Presupuesto, lo que significó poco más de 171 mdp. Así las cosas, es cada vez menor el presupuesto destinado a obra pública, tanto en números absolutos como relativos.

A lo anterior, habrá que sumar que Guadalajara es el segundo municipio más endeudado del país con una deuda que asciende a los 2 mil 388 mdp, poco detrás de Tijuana que acusa pasivos cercanos los 2 mil 448 mdp. Asimismo, hoy día se deben poco más 611 millones de pesos en impuesto predial en Guadalajara, que pertenecen al 17.8 por ciento de sus cuentas prediales. Casi uno de cada cinco inmuebles tapatíos son morosos en cuanto al predial. A contraluz, de acuerdo a criterios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), al Ayuntamiento de Guadalajara le faltan dos mil policías más de los que actualmente tiene –que son dos mil 457– para poder contar con un estado de fuerza suficiente para el combate a la inseguridad, pues la ONU recomienda 300 policías por cada 100 mil habitantes y hoy tiene 165 policías por cada 100 mil habitantes. De esta manera, acusa graves déficits en cuestión de servidores públicos municipales en áreas sustantivas para la Ciudad (seguridad), pero un desproporcionado exceso de burocracia en áreas administrativas y operativas pues –de acuerdo a estos mismos criterios de la ONU– un Ayuntamiento debería operar con seis servidores públicos por cada mil habitantes, no obstante, Guadalajara lo hace con poco más de ocho servidores públicos por cada mil.

Otro problema igualmente importante, es el de Puerta Guadalajara – Iconia. Sin embargo, lo verdaderamente preocupante y cuestionable es que desde el 1 de enero de 2014, el Ayuntamiento pudo ejecutar la prerrogativa dispuesta en la Cláusula Décimo Cuarta del Convenio Marco de Asociación, referente a la pena de 688 millones de pesos por incumplimiento total de las obras pactadas que se darían como contraprestación a Guadalajara y no lo ha hecho. De este tamaño son los retos que enfrentará el nuevo gobierno de Guadalajara, que tiene la impostergable tarea de ejercer importantes actos de autoridad [Iconia, recuperar adeudos en Predial, reducir significativamente la burocracia, reestructurar la deuda, etc.] si se tiene pensado sanear las tristes finanzas y administración que guarda el municipio, y –sobre todo– responder a la alta confianza empeñada...

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