Lo peor del PAN se va con Alfaro

Algunos panistas que disfrutaron de las mieles del poder, cuando el PAN mantuvo su apogeo, hoy emigran a lo que esperan sea un mejor cobijo para las siguientes elecciones. La mayoría con escaso capital político, marcados por los escándalos de corrupción e identificados con las peores prácticas que derrumbaron la confianza de los electores blanquiazules. Causantes en buena medida de la derrota electoral del PAN tratan de reciclarse con el liderazgo emergente de Enrique Alfaro y su partido – en el que no está afiliado, pero que decide a su interior lo importante-.

En su momento varios liderazgos recibieron la confianza de los electores, precisamente por presentarse como opciones emergentes, que refrescaban la competencia política con nuevas caras –aunque no significó nuevas prácticas en el poder-. Por ejemplo, cuando Arturo Zamora compitió por Zapopan, con una planilla de regidores integrada por personas con buena reputación y escasos antecedentes negativos que le valió al PRI el triunfo en Zapopan, donde parecía un bastión panista irrecuperable. Lo mismo ocurrió con Enrique Alfaro, que integró un reducido pero efectivo grupo en la operación política, la mayoría sin antecedentes graves de escándalos de corrupción. Sin estructura y con una campaña basada en su estilo combativo, Alfaro consiguió colocarse en el segundo lugar de las preferencias electorales en la boleta para gobernador –no hay que perder de vista la fractura provocada al interior del PAN por el apoyo inconfesable que recibió de Emilio González, Herbert Taylor y, por su lado, también Eduardo Rosales-.

La emigración de personajes del PAN asociados a la peor corrupción y enriquecimiento ilícito lejos de beneficiar a Alfaro, significa un grave deterioro del principal activo que –cierto o falso- ha colocado el partido naranja en la opinión de los electores: la congruencia. Cómo podría Alfaro significar renovación, transformación de las formas de ejercer el poder, si con su aval pretenden recuperar privilegios personajes como Emilio González, Herbert Taylor, Álvaro García Chávez, Diego Monraz, Eduardo Rosales Castellanos, Alberto Esquer, Héctor Álvarez, entre otros tristemente célebres panistas que fueron, justamente, ejemplo de las malas prácticas que motivaron el rechazo de los electores al Partido Acción Nacional.

Difícilmente sumarán algo positivo a la causa alfarista, pues casi todos están a punto de su retiro. Hoy buscan regresar sus canonjías al sumarse a una nueva causa, que con su sola presencia dejará de serlo, para adquirir el rancio olor al sexenio de la corrupción...

 

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