Otro que se mordió la lengua

En todo caso, la reforma político electoral debería buscar que el votante incida directamente en la prelación de la lista (quién va primero y quién al final) bajo el principio de representación proporcional.

A escasos días de que venza el plazo para aprobar la reforma electoral en Jalisco, que incluye cambios a la Constitución y al Código Electoral y de Participación Ciudadana del Estado de Jalisco, los jaloneos entre fracciones parlamentarias en el Congreso del Estado ocurren fundamentalmente por los siguientes temas: candidaturas comunes, asignación de diputados de representación proporcional bajo el sistema de porcentajes mayores, sobrerrepresentación y subrepresentación (el tema de la cláusula de gobernabilidad), el fiscal electoral y las candidaturas independientes. Lo de las prerrogativas a los partidos (financiamiento) es pose de varios, aunque en realidad ninguno está por la reducción. El tema especialmente interesante, pues implica una buena parte de la integración del Congreso del Estado, es el que se refiere a los diputados de representación proporcional bajo el sistema de porcentajes mayores, vulgarmente –e indebidamente- referidos como de “repechaje”.

Se trata de una singular regla que sirve para determinar uno de cada tres diputados de representación proporcional, bajo el sistema de porcentajes mayores en el Congreso del Estado de Jalisco. Esto es, los que compitieron por el principio de mayoría en sus respectivos distritos y no lograron la misma, pero que consiguieron el mayor porcentaje de votación, comparados con los demás competidores del resto de los distritos que perdieron, de su mismo partido. De allí que se denominen de porcentajes mayores –una aberración eso del repechaje, sobre todo dicho por legisladores-. De esta forma, esa figura favorece que en la integración de la lista los votantes incidan en el orden de la misma –la prelación, que a su vez determina las posibilidades reales de acceso a una diputación por la vía proporcional-, en uno de cada tres diputados nominados bajo el principio de elección proporcional.

El diputado Clemente Castañeda, coordinador de la fracción de PMC, sostuvo que “si los diputados de ‘repechaje’ [tache al politólogo] desaparecen y lo único que fortalecemos son los plurinominales, estaremos dando un paso atrás, le daría poder a las burocracias partidistas en demérito de la militancia y el ciudadano” (Mural: “Entrampan a ‘pluris’”; 25/Jun/2014). Aunque no hay ninguna palabra “repechaje” en toda la legislación electoral (error de forma), en el fondo el politólogo tiene toda la razón. El principio de representación proporcional bajo el sistema de porcentajes mayores es una forma de democratizar la prelación de la lista de representación proporcional (el número en que se ordenan dentro de la lista, que determina quién entra y quién no). Efectivamente, de eliminar esta figura significaría un claro retroceso, que sólo tendría como objeto incrementar el poder de las élites partidistas que determinan quién será diputado, al colocarlo en el primer, segundo o tercer lugar de la lista.

No deja de resultar curioso que sea el diputado Castañeda  Hoeflich el que señale que eliminar el principio de representación proporcional bajo el sistema de porcentajes mayores otorgue “poder a las burocracias partidistas en demérito de la militancia y el ciudadano”. Curioso, sí, porque él mismo, sin estar afiliado a MC y sin realizar trabajo político en ese partido consiguió, gracias a las “burocracias partidistas” –léase el dedazo de Enrique Alfaro- el primer lugar de la lista de representación proporcional. Es decir, él mismo, como diputado designado en primer lugar de la lista por Enrique Alfaro, es parte de esa cuota de “poder a las burocracias partidistas en demérito de la militancia y el ciudadano”. Tal vez peccata minuta a la luz del debate. El caso es que aunque se muerda la lengua, el fondo de su argumentación tiene la razón.

En todo caso, la reforma político electoral debería buscar que el votante incida directamente en la prelación de la lista (quién va primero y quién al final) bajo el principio de representación proporcional. De esta forma serían los votos a favor de los candidatos que tocan puertas y hacen campaña, y no los plumazos de los jefes partidistas, los que determinarían quién es diputado bajo el principio de representación proporcional. Una forma de democratizar la integración de la lista de representación proporcional, que por cierto, también son plurinominales…

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