Los medios públicos, un debate ausente

Aunque alcanzan a advertirse claroscuros sobre los medios públicos en el proyecto de dictamen referente a la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, aprobada este sábado en el pleno del Senado, y turnada ya a la Cámara Baja (Excélsior, 02/Jul/2014), la ley logra un importante avance en cuanto a su fortalecimiento. Un avance en el proyecto de dictamen es que los medios públicos, pasan de ser permisionarios a concesionarios para la radiodifusión en México, ya que anteriormente únicamente los medios comerciales podían acceder a una concesión (Según la aún vigente Ley Federal de Radio y Televisión). Asimismo, el proyecto de dictamen es consecuente con lo dispuesto en el Décimo Transitorio constitucional de la reciente reforma en telecomunicaciones, que preveía para los medios públicos “autonomía de gestión financiera” y “opciones de financiamiento”. Esto es importante porque cada día los recursos para los medios públicos son más escasos y, sin embargo, cada día es más costosa la producción de calidad. Así pues, el proyecto de dictamen prevé dos cosas muy interesantes para los medios públicos: 1) Que si su intención es lucrar con el servicio que prestan, podrán obtener una concesión de uso comercial (la única que sí permite el lucro); y 2) En caso de que no decidan lo anterior, podrán acceder a diversas fuentes de ingreso adicional, como: donativos en dinero o en especie, venta de productos o servicios, patrocinios, proyectos de financiamiento y convenios de coinversión y convenios de coinversión con otras dependencias públicas. No obstante, las alternativas que ofrece la ley para asegurar finanzas sanas en los medios públicos, parece ser pobre y escueta. Al respecto, es importante señalar que la Radiotelevisione Italiana (RAI) percibe el 46% de sus ingresos de publicidad, venta de programas y pago por visión. (El País; “RTVE y cómo conseguir una financiación estable; ¿canon ciudadano o publicidad?”; 08/Jul/2012). O el caso de la BBC de Londres, que no publicita comerciales en su programación, pero cobra un impuesto anual a los ingleses que ronda los 180 euros y aplica un impuesto a la venta de televisores, que anualmente le deja a la TV pública cinco mil millones de dólares. (Mediatelecom: “México tendrá cadena de TV pública al estilo alemán”; 05/Nov/2013). Esta es una de las principales razones por lo cual los medios públicos europeos tienen una verdadera autonomía financiera y una real independencia editorial, frente al gobierno en turno. Algo indispensable en un gobierno democrático.

 

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