¿A dónde irá Tomás Figueroa cuando concluya en el IEPCEJ?

Tomás Figueroa Padilla concluye cinco años de participación como Consejero Electoral y cuatro como presidente del organismo electoral local.

El presidente del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPCEJ) decidió no participar en la convocatoria que el Instituto Nacional Electoral lanzó para renovar los órganos electorales de los estados. Con esta decisión, Tomás Figueroa Padilla concluye cinco años de participación como Consejero Electoral y cuatro como presidente del organismo electoral local. Es decir, nueve años de participación electoral ininterrumpida. Más allá de las valoraciones personales muy respetables que cada quien realice, está el hecho de que las elecciones pasadas fueron competidas (39.61% de votos para Aristóteles y 35.14% para Alfaro), pero también bien sancionadas; de forma tal que el gobierno pudo constituirse sin mayor dificultad después de realizado el escrutinio y cómputo de los votos con un 64.4 por ciento de participación total.

El trabajo del IEPCEJ, encabezado por Figueroa Padilla, consiguió un cambio de poderes –con alternancia en el Ejecutivo estatal- que ocurrió pacífico, sin mayores irregularidades y dentro de un clima que a Jalisco le permitió la estabilidad para la entrega recepción de la titularidad del Ejecutivo estatal, de los 125 municipios de Jalisco, y de los 39 diputados que integran el Congreso del Estado de Jalisco. Naturalmente, también cometió algunos errores muy comentados. Entre ellos destacó el viaje a Cuba que aceptó en compañía de quien después sería candidato de MC al gobierno de Jalisco, además en un avión particular de dudosa procedencia –que a la fecha sigue sin conocerse el dueño- piloteado por quien en su momento fue acusado por delitos contra la salud.

Otro error comentado fue el de avalar la interpretación de tratados internacionales para incluir a la hermana del hoy senador del PAN como diputada de porcentajes mayores, aduciendo cuota de género, asunto que fue claramente revocado en el Tribunal Electoral local y en la sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación por carecer de sustento. Aunque tuvo sus prietitos en el arroz, el IEPCEJ logró ser pionero en la implementación de voto electrónico, muy a pesar de los agoreros del fracaso que insistían oponerse al avance en la implementación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación para la organización de los procesos electorales.

Durante las elecciones de 2012 se utilizó la urna electrónica en 43 planillas para renovar gobiernos municipales y en dos distritos de mayoría. Donde se utilizó el voto electrónico se presentaron 70 impugnaciones, pero absolutamente todas fueron improcedentes en tribunales, de forma que no se anuló ninguna casilla donde se usó la urna electrónica. Esta muestra representativa confirmó la viabilidad del voto electrónico como un instrumento que dota de certeza y que efectivamente reduce errores humanos en el proceso de votación y en el llenado de las actas, además de permitir conocer con mayor rapidez los resultados electorales de la jornada. Incluso, este tipo peculiar de urnas se solicitó para efectuar en Italia la realización de un referéndum. Hoy día, varios partidos han recurrido al voto electrónico para reducir costos en sus procesos internos de selección de dirigentes y para consultas públicas de diversa índole.

Se especula, ¿a dónde irá Tomás después de dejar la presidencia del IEPCEJ en septiembre? Para no rasgarnos las vestiduras, hagamos memoria de a dónde han ido los ex presidentes del organismo electoral en Jalisco. Felipe Preciado (1995) fue después Delegado de Migración. José Manuel Barceló (1997-2000) trabajó después en Educación Jalisco. Alejandro Elizondo (2003) fue regidor de Guadalajara. José Luis Castellanos (2006) trabaja en una delegación de la SEP. David Gómez Álvarez (2008-2010), es subsecretario de planeación del gobierno de Jalisco.  Recordemos también cómo se integraron al gobierno federal, después de ser consejeros electorales del IFE, Francisco Molinar Horcasitas, Santiago Creel Miranda y Alonso  Lujambio Irazábal, entre otros. De forma tal que no sería extraño que Tomás Figueroa ocupara un cargo en el gobierno o en la Administración pública de Jalisco. De árbitro a jugador… un paso relativamente frecuente en México.

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