El #FotoNegocio que inició con Emilio, y terminó con Aristóteles

Inició el fin de un modelo de programa que, encubierto en un buen fin (‘salvar vidas’), ocultaba un negocio turbio iniciado con Emilio González Márquez en 2011 (operado entonces por Diego Monraz). El #FotoNegocio. Se trató de uno de los más ingeniosos negocios ‘al estilo Jalisco’, esos donde pierde el gobierno para que ganen algunos vivales, dedicados a fortalecer, mediante tajada, el tráfico de influencias dentro del gobierno. Fue así que enmascarados en el propósito incuestionable de ‘salvar vidas’ (la justificación perfecta) y prevenir accidentes, perfilaron un creativo negocio con olor a corrupción, basado en imponer masivamente fotoinfracciones, pactadas desde el gobierno mediante cuotas mensuales, con toda la complicidad de algunos entusiastas coyotes del moche. Este modelo, trazado e implementado durante el gobierno de Emilio González Márquez (aún seguimos pagando sus nefastas consecuencias), pactó por contrato un porcentaje de cada fotoinfracción para una empresa. Lo más grave, nunca se adecuó la legislación para que fuera legal la fotoinfracción, así como el procedimiento especificado para su notificación, que vulnera la garantía constitucional de audiencia. Por ello, la semana pasada, un juez federal decretó la suspensión contra las fotomultas.

Así operó un negocio redondo, corrupto, impune, que pasaba inadvertido porque supuestamente el propósito era, ‘salvar vidas’… Varios años transcurrieron hasta que la voracidad de los influyentes coyotes, incrustados también en este gobierno, aumentaron en tres veces el porcentaje para la empresa (40 por ciento de cada multa pagada), naturalmente bajo un manto de complicidad, como ocurre con todos los negocios ‘al estilo Jalisco’. Cochinos y trompudos -como son- hicieron insostenible que el #FotoNegocio continuara, básicamente por la espiral ascendente de fotoinfracciones impuestas, y la proliferación de radares descalibrados, sin señalización, ocultos en pendientes, con límites de velocidad absurdamente variables, con todo el premeditado interés de aplicar cada vez más multas, para aumentar también el porcentaje de ganancias para los que defendieron hasta el final (con las uñas largas que se les conocen), el #FotoNegocio. Llegaron al ilógico de estimar, por contrato, aplicar 85 mil multas al mes con dos contratos vigentes. ¡Dos! Así que, como esto era en realidad un #FotoNegocio, las multas operadas por Autotraffic no disminuían mes con mes, como debió ocurrir con un programa que buscara, realmente, inhibir una conducta indeseada entre los automovilistas.

El tiempo dio la razón. La participación expresada a través de acciones jurídicas, políticas, periodísticas y sociales, lograron lo que debe ocurrir en una democracia. Coincidieron la resolución del Juez Federal que concedió la suspensión, la postura pública de algunos diputados en el Congreso del Estado, alcaldes de la Zona Metropolitana, el amparo masivo de los afectados, la investigación y difusión en los medios de comunicación de las incongruencias del #FotoNegocio, el rechazo unánime de los ciudadanos y, la penosa defensa desesperada de la empresa en los medios. Finalmente el gobernador anunció cinco medidas para que el gobierno de Jalisco recupere la rectoría en la aplicación de multas y sanciones, se cree un fideicomiso  a donde se destine lo pagado por las multas para obras de infraestructura vial, remozamiento de calles y avenidas. Se asegure que los radares estén debidamente calibrados, mediante certificación convenida con organismos empresariales y asociaciones civiles. Se garantice la posibilidad de que las multas puedan ser permutadas por trabajo comunitario, se apliquen multas escalonadas, de acuerdo al exceso de velocidad. Se castigue con retiro de licencia a quienes reincidan en circular a exceso de velocidad. Se legisle el marco legal, adecuadamente, para que el programa, ahora a cargo del gobierno, opere legalmente sin violar garantías constitucionales. En suma, el gobernador pone fin a lo que, por negocio voraz, Emilio concesionó en 2011 a una empresa. Además, se admiten las fallas del programa, que serán subsanadas por cinco medidas oportunas para hacer de la fotoinfracción un programa preventivo y legal. Buen feeling

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